Resumen anual 2008


El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse, dice el dicho. Mientras escucho a Animal Collective quiero cerrar coherentemente con las últimas reflexiones. Recuerda: No me iré para siempre, solo de este blog.


Quiero afirmar aquí mismo que no creo que haya ninguna "mafia literaria" en el estado de Baja California, como a tantos artistillas frustrados les gusta imaginar. Es casi una ley en reuniones con personas quienes tienen afición por escribir, que surgirán cuatro o cinco nombres de quienes supuestamente controlan el escenario literario local y deciden quién publica y quién no. Estoy cansado hasta el hartazgo de ese tipo de berrinches y pataletas. La mayor motivación que veo en aquellos que lanzan tales juicios, es que nunca han logrado publicar un libro o ganar algún concurso, y es mucho más fácil culpar al mundo que a su propio talento.

Notita: No soy un ingenuo. Tampoco cometo el error de confiar ciegamente en nuestras instituciones, ni siquiera en la buena voluntad de muchas de las personas que se dedican a promover eventos y tal cosa. Amiguismo sí hay. ¿Mafia literaria? Bueno...

Pero dejando a un lado la existencia de esta supuesta organización criminal y hegemónica de la cultura, centrémonos por un momento en el discurso que afirma que existe: Es tan poco imaginativo como tedioso. Les ruego a todas esas personas que lo tengan memorizado que por favor cambien de disco, podrían aprovechar su tiempo en escribir más, en leer mucho, en ser mejores artistas. Si son artistas plásticos, en pintar, esculpir, no lo sé, en algo.

Quizá se me alegue que la mafia ya "me compró". Que he sido víctima de esa archifunesta organización clandestina y estoy dentro de la mancha voraz. ¿Que de dónde saco esto, me preguntas, estimado lector? Rumorcillos que uno escucha por ahí.

Y volvemos a lo mismo, si este blog comienza a ser leído: "¡Oh, es parte de la malvada secta cultural y sus secuaces, que no permiten que los demás salgamos adelante, snif...!". Ese discurso es mucho más fácil que sentarse sobre su trasero a escribir.

Que conste: No he ganado ningún concurso literario (y si he perdido muchos), no he recibido ninguna beca y no tengo ningún libro publicado. Sería taaan cómodo para mi ego decir: "Los concursos son un fraude, snif... Son unos mafiosos, buaaa...". De esta forma, los demás son "los malos" y mi talento y mi ego quedan muy bien parados, seré un artista incomprendido como Beethoven o Van Gogh (ay, románticos a más no poder). Porque en realidad no es mi carencia al escribir la que me hizo perder, si no los otros envidiosos que no quieren que nadie más entre a su selecto círculo, e ignorantes de mi gran arte.

De nueva cuenta, no es para mí vital ganar concursos. Aunque es una buena manera de descubrir y validar nuevo talento, aquellos que escriben para concursos se quedan como me comentó un maestro: "Tratando de complacer a un jurado imaginario a quienes nunca van a conocer". Finalmente, nunca crecerán como artistas.

¿Ustedes creen, por ejemplo, que Juan Rulfo escribía para ganar concursos? ¿Octavio Paz? ¿Que Cervantes escribió el Quijote para complacer al Duque de Béjar como menciona en la dedicatoria?

Además, el ser el ganador de un concurso tampoco significa nada. ¿Han leído, por ejemplo, "De mi hombro... a tus manos", novela ganadora del concurso estatal de literatura 2004? Caso cerrado.

Asumo que ha sido un golpe de suerte el comenzar a escribir sin la pretensión de ser un escritor. Ésta me ha llegado demasiado tarde, por lo que el escribir, para mí, comenzó como una manera de contar historias, no de tener libros.

Pero en fin, así como cuando escucho a mis alumnos quejarse de los maestros, y siempre, siempre, siempre son las mismas quejas, y voy a la sala de maestros y los escucho quejarse de los alumnos y siempre, siempre, siempre son las mismas quejas, supongo que esta situación no cambiará. A lo que voy con todo esto es que tenemos de dos sopas: Quejarnos o hacer algo. Opto por lo segundo, lo demás vendrá por añadidura.

*    *    *

Notición: No sólo "Botellas al mar..." ha muerto, también su autor. ¡Oh, que horroroso cliché: La muerte del autor! Pero, recontrarepito, es necesario.

Es verdad: BadBit también ha llegado a su fin. Con el tiempo, ese mote que tanto me agradó se ha convertido en la carga más pesada. Logré desprenderme de él hace más de un año, aunque ese ente imaginario continuó publicando en el blog. Así es: El autor de este lugar perdido en el ciberespacio ha sido una ilusión, un fantasma. BadBit no existe, ha muerto, y sabrá dios quién está escribiendo en estos momentos. Todo el odio que fue vertido hacia BadBit, cada vez que era criticado, ninguneado o alabado, se estuvo criticando, ninguneando y alabando a nadie. Las palabras se fueron por una cañería como por el hyperfunnel. Hacia la nada.

Incluso a veces BadBit asumía un personaje alterno, y muchas de las palabras leídas aquí no eran opiniones verdaderas, si no textos elaborados para generar una reacción o estimular la discusión.

(Dice el autor que se siente como en aquellas caricaturas de los Looney Tunes, donde los personajes abrían una enorme cremallera del tamaño de su cuerpo, y salían debajo del disfraz de un ser totalmente diferente).

Pues bien, ¿qué intentó BadBit a lo largo de este año? Supuestamente, el blog sería un trabajo unitario de 365 días, divididos en 12 meses. Cada uno de esos meses poseería un eje temático que sería inaugurado por un podcast al principio, que marcaría la pauta para todos los post siguientes. Con el tiempo, la realización del podcast fue cada vez más complicada, consumidora de tiempo, y menos gratificante, por eso algunos meses carecen de él.

Antes de ver el índice, le quiero dar los más sinceros agradecimientos a: Mario Bogarín, Andrés Guajardo, Roche, Olga Angulo, Reymond Evil 9, Suly, Alex Higuera, Klaoh, Anita Martínez, Reyna Castillo, Karlangas, Wero Chato, Octavio Rodríguez, Sagrario García, Fernando Vizcarra, Mayra Betancourt, Wendy, Elma Diana García Peña, Laura de la Peña, Stephanie Yamileth, Nohemí, Inés Rosales, Fernando López, Oscar Osuna, Tony Tacacci, Monokromática, Marlene, Jackie, Nora, José Herrera, Alexa Ferreira y Betzaí. Además a todos aquellos quienes, mediante su interacción, me proporcionario material para escribir, y también a aquellos que asistieron a mis conciertos y conferencias. Muchas gracias a todos.

Después de ver el índice, el trabajo y discurso de este año, ahora sí: Destrócenme, estoy en bandeja de plata.

*    *    *


Enero: Imaginarios juveniles





[2008-01-05] Podcast: El imaginario otaku.
[2008-01-10] Narrativa: Candy flip.
[2008-01-13] Reflexión: Retrotele.
[2008-01-18] Anecdotario: Hyperfunnel.
[2008-01-23] Fotografía: Ojos de girasol.
[2008-01-31] Narrativa: Carencia y búsqueda.





[2008-02-04] Podcast: Mexicali-noir.
[2008-02-08] Anecdotario: Otra buena sacudida.
[2008-02-12] Ensayo: Orson Welles: El coloso derrumbado.
[2008-02-15] Función poética: Saropa y eclantes.
[2008-02-20] Reflexión: Reflexiones desde donde comienza la carne asada.
[2008-02-22] Reflexión: Reflexiones desde donde se acaba el mundo.
[2008-02-24] Narrativa: Noche clara, noche oscura.
[2008-02-28] Fotografía: Mujer fatal California style.






[2008-03-01] Podcast: 633K 5P33K.
[2008-03-06] Función poética: Nola Paola.
[2008-03-08] Cine: Donde no pasa nada.
[2008-03-13] Reflexión: Now and then.
[2008-03-18] Fotografía: Fotoplaceres.
[2008-03-25] Reflexión: por una simplificacion linguistica y literaria.





[2008-04-01] Podcast: BajaProg 2008.
[2008-04-08] Narrativa: Pixels in sequence.
[2008-04-11] Función poética: Heuscara, ialgui adi mundura.
[2008-04-16] Música: Mis portadas favoritas del rock.
[2008-04-19] Anecdotario: Notitas intrascendentes.
[2008-04-27] Anecdotario: Mi fin de semana con Debussy.




[2008-05-01] Podcast: ...y tu mamá también.
[2008-05-05] Narrativa: Te ruego que me salves.
[2008-05-09] Anecdotario: Good ol' defacement.
[2008-05-14] Narrativa: El hombre de oro y paladio.
[2008-05-18] Fotografía: Invisible.
[2008-05-30] Anecdotario: Days of heaven.






[2008-06-06] Podcast: Stand-up.
[2008-06-09] Cine: Pluto's Blue Note (1947).
[2008-06-18] Narrativa: Realismo sucio.
[2008-06-22] Música: Don Pasquale.
[2008-06-30] Fotografía: Fotografías inconexas y de calidad dudosa que pretenden remediar el hecho de que no he posteado desde hace un buen rato y me da mucha hueva hacerlo.






[2008-07-04] Podcast: Jack in the box.
[2008-07-06] Reflexión: La colonia interior.
[2008-07-07] Reflexión: Consejitos odiosos y no solicitados.
[2008-07-18] Narrativa: Stanley Kubrick.
[2008-07-22] Fotografía: Cotidianeidades.
[2008-07-23] Reflexión: Pac-man nation.




[2008-08-09] Podcast: Ser adolescente es un error.
[2008-08-18] Reflexión: Autoayuda.
[2008-08-24] Función poética: Street flash.

Septiembre: Deconstrucción




[2008-09-02] Fotografía: Decadencia fotográfica.
[2008-09-05] Reflexión: Living in the past.
[2008-09-10] Función poética: Tecnofrenia.
[2008-09-17] Fotografía: Fotogenia.
[2008-09-18] Narrativa: Cápsula.
[2008-09-25] Anecdotario: Lazing on a sunday afternoon.
[2008-09-28] Ensayo: Here I come to save the day! La comedia innovadora de Andy Kaufman.






[2008-10-04] Anecdotario: Pero te besé.
[2008-10-14] Anecdotario: Calotonas asesinas.
[2008-10-21] Reflexión: Ensoñaciones inútiles.





[2008-11-18] Ensayo: Fascismo institucional.
[2008-11-21] Podcast: John Maxwell Coetzee.





[2008-12-11] Anecdotario: Hammond.
[2008-12-17] Fotografía: Spleen postadolescente.
[2008-12-17] Despedida: Temporada de renos.
[2008-12-17] Despedida: Resumen anual.

...y esto se acabó.



Otros años:

2007        2006        2005        2004

Temporada de renos

Hola, lector. Yo sé que a estas alturas del partido estarás comentando para tí mismo: "Caray, el blog del BadBit ya no es lo que solía ser. Hace como dos años me botaba de la risa con tanta cosa que publicaba. Además, de vez en cuando escribía cuentitos variopintos generalmente jocosos. Ahora difícilmente produce dos o tres palabras, y rellena todo el espacio en blanco con fotografías pop llenas de ensoñaciones que piden desesperadamente la fuga".



Pues si, lector mío, te doy toditita la razón. Es más, estoy dispuesto a regalarte toga y birrete por tu audaz y certera afirmación. Sin embargo, la carencia progresiva de palabrerío en mi blog, me atrevo a pensar yo, está plenamente justificada. El dos mil ocho, para mí, fue un año de lectura, de descubrimiento personal y fijación de metas (ay, qué bonito sonó). Lo dediqué menos a escribir en el blog y más a leer porque lo juzgué necesario. Creo que me di cuenta de muchas de mis desesperantes limitantes y carencias. ¿Que si escribí? ¡Claro! Muchísimo. Pero todo ese material los estoy añejando, lo guardo muy bien sin mostrárselo a nadie. Espero que el tiempo pase y me vaya mostrando sus defectos y carencias lentamente.



Antes de proseguir, tengo que hacerte una gran confesión: Estoy profundamente avergonzado de los tres primeros años de mi blog, aproximadamente. Vuelvo a ellos de cuando en cuando. Ahora brilla ante mis ojos la pésima redacción, escaso vocabulario y el sonido grosero que escucho en mi cabeza cuando me imagino leyéndolo en voz alta. Las oraciones parecen un globo desinflado que nunca obtiene consistencia, una piedra pómez demasiado chata, y las frases son tan pequeñas como las ideas que manejaba en esos posts igual de diminutos. Al verlos tengo que desviar la mirada como avergonzado de una mala fotografía de mi propia infancia, cuando ni siquiera me descubría al espejo verdaderamente. Así que, si tuviste que soportarlos, mis más sinceras disculpas. Si no te tocaron, ¡enhorabuena!



Si, es vergonzoso caer en cuenta de las propias ingenuidades, pero también es parte necesaria (y dolorosa) del crecimiento. Aunque no me considero ningún crítico literario, presiento que un escritor va por mal camino cuando le cuesta trabajo escuchar comentarios hirientes acerca de su obra. Y escuchar en general, escucharlo todo, es vital para escribir. Lo reconfieso: Apenas estoy aprendiendo.



Por otra parte, lo más llamativo de no saber escuchar es poder construir el mundo a nuestro antojo, descartando y capturando lo que más nos conviene del discurso de los otros hasta que vivamos nuestra utopía personal, ¿a poco no? Creo que se puede alcanzar la felicidad de esa manera (ojo: también creo que la felicidad no es un estado que se pueda, ni se deba, alcanzar). Lástima que este mundo limitado no ayuda mucho al escribir, que trata precisamente de encarnar al otro, habitar personajes, asumirlos con toda su carga y vivirlos, básicamente. O al menos eso se me figura por el momento.



Al ver todas mis carencias, decidí tomar este año para intentar ponerme al corriente, para suplir mis discapacidades con lectura y estudio pero, obviamente, un año no es suficiente para logarlo, así que he estado pensando seriamente dedicarle toda una vida. Pero...



He abordado la música con más o menos la misma pasión, y también el cine. ¿Seré tan voluble para, un día de estos, abandonar también la literatura de buenas a primeras?



Yo sé, lector, que estas impaciente. Quizá tamborileando los dedos contra el escritorio, o con los brazos cruzados observando el reloj, preguntándote el sentido de todo esto, o esperando descubrir hacia donde va mi pequeña confesión. Bueno, vayamos al grano para alejarnos de él en unos momentos más: Este blog dejará de existir.



Sí, "Botellas al mar..." como tal, ha llegado a su fin. Espera fuertes terremotos y tsunamis por tamaña declaración que acabo de hacer. Por suerte y desgracia, todo el archivo de los últimos cuatro años se mantendrá intacto, pero te recomiendo que, si buscas nuevas actualizaciones, esperes en una silla muy cómoda: es posible que nunca lleguen.



Aclaremos: No dejaré de escribir. ¡Todo lo contrario! Pretendo hacerlo más seguido y en mayor calidad, pero parte de esta meta debe apoyarse en el hecho de no gastar pólvora en infiernitos. No "postear". No escribir reflexiones de tres pesos que al final de cuentas resultan ser rosarios de obviedades. No me será fácil, es una verdadera tentación el sentir que se tiene una buena idea y correr al teclado a publicarla ante el mundo, a lanzar un mensaje al mar dentro de una botella, pero, repito bajo riesgo de parecer demasiado obstinado, es necesario. Creo que ya estuvo bueno de no tomarme las cosas en serio, ¿no crees?



¡Oh, sí! Estoy sonando totalmente pretencioso y artsy-fartsy. Yo también espero hacerle justicia a la verborrea que acabo de teclear. Tengo muchísimo miedo de terminar en los cruceros de las principales avenidas vendiendo chicles (aunque económicamente subiría un escalón), pero si no me autoespoleo, seguiré estancado de por vida. Y francamente, estoy cansado.



No quiero ser tan amargo, y es prudente comentar otra cosita: Ha sido un placer escribir para tí estos cuatro años. Han sucedido muchísimas cosas desde aquel veinticuatro de enero, donde un adolescente tardío comenzó lo que originalmente serían sus memorias. Posts memorables, algunos entrañables y la mayoría detestables. Conocí muchas personas, gané enemigos, amistades, invitaciones a fiestas, desprecios, invitaciones a dar pláticas, insultos, amenazas de muerte, pleitos con novias y listados vomitibles como el que acabo de hacer. Aunque a veces odie el blog, debo emplear también una frase odiosa para designarlo: Le debo demasiado.



Y para finalizar el año, después de despedirme de tí, solo me restan dos cosas: Una, comentarte que el dos mil ocho ha sido un año excelente para mi persona. No se trata de un alarde, ni tratar de reparar mi autoestima o elevar mi ego afirmando verdades a medias que nadie podrá comprobar, si no meramente un recordatorio para mí mismo. Hubo algunos altibajos: Recuerdo estar en mi casa sin luz eléctrica sin teléfono residencial ni celular (algunos días antes me habían asaltado) tratando de leer con la luz que me daban los foquitos de navidad del vecino, y sin nada que comer. También hubo un choque bastante horrible, algunos momentos de soledad y congoja y pérdidas. Un evento particularmente funesto fue cumplir ya veintiseis años, aunque de nueva cuenta mi fiesta de cumpleaños rifó sobremanera. También recuerdo algunas otras cosas tan bonitas que tengo miedo de nombrarlas por no deshacerlas como castillo de naipes, ruego me disculpes.



Otra, creo que poca gente (posiblemente nadie) ha sabido como leer este blog. Y yo, en vez de optar por la actitud: "Snif... soy un artista incomprendido. No debo explicar mi obra, pero nadie la entiende, snif...", he decidido hacer lo que ningún artista que se respete debe hará: Explicar el discurso de este cuchitril en el último año. Espero no estarte subestimando. Pero eso será material para el último post, el cual ya escribí pero estoy próximo a revelar.



Quiero concluir repitiéndote el mejor consejo que me dio el mejor profesor que tuve en la UABC: "Más vale publicar poco, que arrepentirse cientos de veces".



Ahora me retiro. Tomaré mi escopeta y saldré a las calles para disparar contra todo aquel vehículo que posea esos ridículos cuernos de reno saliendo de las ventanillas (prioritariamente los que también tengan la nariz roja en el frente) mientras bailo ritmos de calypso. Sueñas bonito. Cambio y fuera.

Spleen postadolescente
































































P.D. Dedicado a todos aquellos que se que quieren fugar de Tijuana por aburrimiento y lanzan su dedo acusador contra los que se quieren fugar de Mexicali por aburrimiento.

Hammond


Compré mi órgano Hammond a un médico homeópata de cabello largo y practicante de yoga. Me contó que se mudaría a la Rumorosa para alejarse del "bullicio de la ciudad" (?), además de que odiaba el clima de la localidad por ser pésimo para las plantas que le gustaban tanto, y que morían de calor casi todos los veranos.

En realidad no era tecladista, me dijo, si no baterista aficionado al jazz. Consiguió su M3 en Arizona, de un coleccionista que tenía un órgano de iglesia en su propia casa. Transportarlo es toda una odisea, pesa aproximadamente 113 kilos, ya que está hecho casi todo de madera, y es un tanto delicado a la hora de moverlo. Posee un motor, funciona con bulbos y tiene piezas que necesitan aceitarse de cuando en cuando.

La primera vez que tuve la oportunidad de tocar uno de estos instrumentos fue en el BajaProg. Durante dos años me tocó participar la transportada de un B3 (una versión más grande y más pesada que el mío), y ver como tecladistas de todo el mundo los utilizaban. Estos instrumentos son tan emblemáticos que algunos músicos se apantallaban al ver que teníamos un Hammond "de verdad" en el festival. Algunos lo pedían para sus conciertos sin tener nada de conocimiento sobre su uso (ni siquiera sabían encenderlo) y finalmente se daban por vencidos. El órgano permanecía arriba del escenario como un bonito adorno de doscientos kilos.

Recuerdo perfectamente a Bruno, un tecladista brasileño de la banda Ashtar, quien nos avisó de antemano que tan sólo requería un Korg Tritón, pero al ver la cantidad de instrumentos que teníamos apilados en el almacén, pidió el órgano Hammond, un Moog y un Mellotron: No supo utilizar ninguno de ellos.

¿Por qué enfatizo tanto la utilización? Por que los niños nacidos en los setentas u ochentas ya no conocimos este tipo de teclados electromecánicos que tienen una lógica muy diferente a la de los instrumentos electrónicos, donde tan sólo presionamos un botón y el sonido ha cambiado. Donde hay presets, bancos de memoria, secuenciadores y edición de sonido.

Para encender un órgano Hammond, hay que levantar un switch llamado "Start" que iniciará el motor. Después de ocho segundos, y manteniéndolo levantado, se activa el etiquetado como "Run", y al final se sueltan ambos. Después de que los bulbos tienen oportunidad de calentarse un poco, el sonido comienza a salir por el altavoz. El sonido es absolutamente inigualable.

Después de unas semanas de practicar con el, me doy cuenta de lo que tantas veces escuché pero no supe cómo interpretar: Hay mucha más ciencia que tan solo presionar teclas. No es lo mismo que tocar un piano o un sintetizador. Hay que aprender a sacarle el sonido, a utilizar los dos teclados y, peor aún, los pedales.

En fin, es totalmente desesperanzador cuando se escucha a una de las grandes maestras, Ethel Smith, en la película Bathing Beauty (1944). Así es como se usa un órgano Hammond. Me falta mucho.



Rock of ages


Mi último evento del año, pa' que se echen una vuelta, estará muy nice. Estrenaré un órgano Hammond M3.