¿Algún día nos curaremos del PRI?

No fui a votar por que hacía mucho calor y mi casilla quedaba en un distrito donde ya no vivo (no he actualizado mi credencial (hay mucha fila)). Cuando le comenté a algunos de mis conocidos este hecho, me acusaron con el dedo índice de ser un mal ciudadano y de todas esas cosas que salen en los comerciales del IFE. Eso de que si no votamos ya no podemos opinar por el resto de nuestras vidas.

Cuando por la tarde se anunciaban los primeros resultados y estaba ya en casa de una amiga, miré que el PRI había arrasado. Era de esperarse y, sinceramente, es el paso lógico dentro del pensamiento mexicano.

En los sesentas y setentas nadie se tomaba la molestia de ir a votar. ¿Pa' qué? El que lo hacía era un ingenuo incurable o un miembro de alguno de los múltiples sindicatos que amarraban tu voto. Todos sabían el resultado de antemano y nadie haría nada posteriormente: Ganaría el PRI. El dedazo estaría omnipresente en todos los puestos de elección pública. "El sistema" duró más de setenta años en el país.

Setenta años como quiera pesan, no se olvidarán así como así por más que vayamos a votar. Cuando ganó la oposición en el 2000, la gente salió a las calles a festejar que por fin se había terminado "el sistema" (la corrupción, la tranza, el dedazo) sin saber que todos nacimos dentro de él y está dentro de todos.

Hice mi servicio social de ingeniería en la Comisión Federal de Electricidad, una institución de alta tradición priísta. Algunos familiares me decían que le hiciera la luchita de entrar a trabajar ahí, porque "conviene". Estudiantes de ingeniería me decían que si agarras plaza ahí: "ya la hiciste".

¿Qué significa para el mexicano "hacerla"? Enraizarse en un puesto por los siglos de los siglos, de preferencia mamando del gobierno un sueldo gordo, con todas las prestaciones del mundo (si no pagas luz, cuánto mejor) y con el mínimo esfuerzo posible. ¿Cómo le haces para "hacerla"? Teniendo amigos que ya la hicieron antes que tú, y que te jalen cuando estés en el lugar y momento correctos. Hay que hacer la barba, caerle bien a mucha gente y hacerte visible. Es todo un arte, decía Abel Quezada. Cuesta mucho trabajo preparar el caldo con todas estas condiciones, pero vale la pena: te dejas de preocupar de por vida.

¿Cómo la haces en la escuela? Cuando, después de tirar hueva todo el semestre, por una jugada milagrosa, rogándole al profe, copiando o de otra manera, pasas de panzaso. Pero pasas, que es lo que importa. En una fila muy larga: Cuando alguien "te hace un paro" y logras saltarte a toda esa bola de perdedores que creen que poniéndose al final llegarán algún día. En un semáforo en rojo: Cuando rebasas por la derecha a todos los ingenuos que respetan el reglamento de tránsito. Cuando te detiene un policía: Cuando te safas con una mordida moderada, y le dices al poli que nomás traes cincuenta pesos. Al cabo que todo mundo lo hace, ¿quieres ser de los pendejos que hacen fila y pagan sus multas?

Cuando todo falla, cuando te cachen, échale la bronca al otro.

Todo se vale con tal de obtener un minúsculo beneficio personal. Ése es el PRI y no se fue nunca. El PRI siempre dice lo que se tiene que hacer y no puedes decir nada en contra de él por que te castiga, ni le muevas. Si le caes bien, chance y la haces.

Las elecciones pasadas sólo admiten lo que ya todos sabíamos inconscientemente. Democracia no es que se cuente voto por voto. Hemos avanzado mucho en lograr sistemas de seguridad para que los votos se respeten y que la gente sienta que vale la pena levantarse de sus camas un domingo para ir a depositarlo en una urna, pero, ¿de qué sirve si seguimos pensando igual que hace setenta años?

El país necesita terapia. La gente votó por el PRI por que está decepcionada de sí misma. Cambió el que manda, pero todo mundo seguimos (pensando) igual. Como siempre, pues.