Terminator Salvation (2/2)

Durante un breve momento de paz, el soldado Kyle Reese se refugia en un automóvil robado mientras sujeta fuertemente una escopeta, un arma primitiva que tendrá que ser suficiente para vencer a un robot diseñado para ser indestructible. En la distancia, se escuchan los ruidos de maquinaria pesada trabajando en una construcción.

La imagen es demasiado impresionante para el hombre: Las máquinas, los rechinidos, las luces artificiales iluminando la noche. Todo es demasiado familiar y terrible. Esos mismos mecanismos inventados por el hombre como sirvientes, se volverán en su contra, intentarán destruirlo. Se querrán vengar cuando obtengan conciencia.

El shell-shock lo teletransporta a un recuerdo del futuro. Los Ángeles devastado por la guerra nuclear, dejando unos cuantos organismos vivos, luchando por vivir en condiciones precarias. Casi sin agua, casi sin alimento, casi sin compañía. Medio muertos ya, pero humanos aún así. La guerra de las máquinas, el hombre contra su propia creación, el monstruo Frankenstein global.

En esa guerra todo ser vivo es soldado desde que nace hasta que muere. No se conoce el descanso, no se conoce la paz. Es la guerra por excelencia. No hay infraestructura, hay pocas armas y poca tecnología. Queda el recurso ciberpunk: El conocimiento vs la fuerza. El enemigo es tan grande que su mano izquierda no sabe lo que hace la mano derecha. (Derrotarlo microscópicamente como rebeldes en pequeñas naves lanzando pequeñas bombas a la Estrella de la Muerte, lazando las patas de mamuts AT-AT). Una espiral sin fin: Los humanos detectan un bug en el sistema, Skynet lo repara y hay que buscar otro. La ética del hacker.

Surgen los Terminators, organismos capaces de infiltrarse en escondites humanos. Los primeros modelos tenían piel sintética, por lo que eran fácilmente detectables, pero el T-800 era indistinguible de un hombre.

¿Es esta historia una fábula sobre la idea occidental de progreso?

El soldado regresa a la realidad. Los edificios siguen de pie, la carrera loca hacia el futuro continúa. Su objetivo: Vivir. Salvar la madre de quien todavía no nace, de quien no tendría padre de no ser por el viaje en el tiempo. Un padre paradójico, que necesita del desastre nuclear para existir. El objetivo es prevenir la guerra que le permitió regresar al pasado.

El de su enemigo: Exactamente lo contrario.

Kyle Reese y la humanidad ganan, pero Hollywood dice que no. Hay una segunda parte a esta historia. Innecesaria pero imaginativa. Innovadora en efectos especiales (¿progreso?). La máquina de matar es ahora de vivir. John Connor, líder profetizado de la resistencia, todavía no cree en sí mismo. J.C. se descubre a lo largo de la trama.

J.C. (James Cameron) ya no participa en la tercera parte, sólo Hollywood. ¿Qué sucede? El número de secuencia es más alto, DEBE ser un progreso.

Incorrecto. La trama es la misma, rayando en lo ridículo. Hollywood tiene miedo a J.C., por lo que se limitan a plagiarlo. Se repiten las mismas escenas, sólo que más largas, más grandes, más “espectaculares”. ¡Progreso! ¿Falta algo en el conflicto? Ser humano.

Cuarta entrega: Hollywood tiene más miedo todavía. Vuelve a plagiar, ahora también a The Road Warrior, War of the Worlds y muchas otras. Reduce la “violencia” (léase PG-13), aumenta el presupuesto (la primera se hizo sin dinero y a veces sin permiso), abusa de los superlativos en su promoción, trae a Arnold desde el pasado, se olvida de Turing. ¿La imaginación? Bien gracias.

Las máquinas con forma de humanos sólo servían para infiltrarse en guaridas humanas, pero en la cuarta entrega están en todas partes y sin piel. ¿Cuál es su propósito ahora?

La guerra es de día. Ahora las máquinas detectan calor y no movimiento. Pueden ser derrotadas con balas (si, balas). Ahora su objetivo no es matar y permanece desconocido. Skynet es un lugar con pasillos, puertas para humanos. Pilas atómicas están en una mesa, sin seguridad alguna, listas para ser detonadas.

Los hombres y mujeres están muy bien vestidos, bien alimentados, bien rasurados, peinados impecablemente, lúcidos. Tienen una infraestructura increíble: Submarinos, helicópteros, armas, bases secretas llenas de computadoras. No es una guerra, son vacaciones. Por fortuna las máquinas no piensan, son increíblemente más estúpidas que sus creadores (tienen puertos USB para poder ser reprogramadas). ¿Por qué no mataron a Kyle Reese cuando lo tenían en sus manos? ¿Por qué no mataron a John Connor?

Al final, un corazón es trasplantado para salvar a John Connor de una muerte más que segura. El corazón que le donan había estado muerto, era de una máquina resucitada con electroshocks hollywoodescos, but at the end everything works out. Salvation! De ahí el título de la película que, por cierto, comienza y termina igual.

James Cameron, en una entrevista para un DVD, afirma que mucha gente quiere atribuir el éxito de las primeras dos películas de Terminator a un solo factor: Actor, efectos especiales, escenas de acción. El que piense aquello es un ingenuo. Sutil referencia a sus sucesores.

Gracias a ellos la “franquicia” ya no tiene salvación. Desde el momento en que le colocaron esa etiqueta estuvo perdida.

Terminator, R.I.P.

3 comentarios:

roche dijo...

Eres un purista...es entretenida, llena de guiños divertidos y extremadamente cool. Es inferior a sus antecesoras si, pero bueno...tampoco es tan mala como dices, tiene vasrias secuencias rescatables y dignas!
Lo bueno q no trabajas en replicante porque si no ya me hubieras crucificado ;p

Y ahora te recomiendo una de vampiros: "Dejame Entrar", simplemente brillante!

Mas info aqui :

http://organicamag.blogspot.com/

el memo dijo...

imagina que hubieran sacado una de terminator igual a las 80ras 90ras??
creo que esta pelicula va dirigida a un publico mas nuevo y notan old school como tu y yo... por eso la critica tan destructiva de nuestra parte...

BadBit dijo...

¿O sea que las películas bien escritas, bien dirigidas, bien actuadas y que tienen sentido ya son "old-school"? ¿Terminator Salvation se estupidizó para llegar a las nuevas audiencias?

No soy tan fatalista como tú y creo que las buenas películas todavía tienen lugar en el mundo actual, no sólo para "viejitos" como nosotros. ¿Viste The Dark Knight?

Además, no tengo que imaginar qué hubiera pasado si sacaran una de Terminator igual a las ochentera y la noventera, ya lo hicieron con Terminator 3: Un plagio descarado, pero muy mal hecho.

Aceptémoslo: Terminator Salvation es malísima.