Pretextos para toda ocasión

Cuando estoy involucrado en una discusión, varios argumentos falaces se esgrimen una y otra vez cuando mi interlocutor no quiere escucharme. Éstos dan fin a la plática, explican el motivo de mi obstinada e incorrecta postura y reafirman al oponente su punto de vista (no entieno por qué). Varían de acuerdo al lugar donde me encuentre y son los siguientes:
  • En mi trabajo: Es que eres muy joven.
  • En mis clases de sociología: Es que eres comunicólogo.
  • En mis clases de comunicación: Es que eres ingeniero.
  • Con compañeros ingenieros: Es que estás en la facultad de ciencias humanas.
Escoja usted.

3 comentarios:

Andrea dijo...

jejeje
te entiendo...
gente que a huevooo te quiere encasillar... como abejas en la soda jejeje
va...
ahy nos vemos otro dia de casualidad en el cine jaaa

patunio dijo...

no se que nos ven a los humanólogos... u_u

Anónimo dijo...

Es el resultado de que, en general, somos extremadamente prejuiciosos.
No entiendemos que de esa manera cualquier debate o discusion resulta improductivo.
Dario Hernandez.
dariofreetibet@hotmail.com