El primer capítulo de la última película de Tarantino es prácticamente un remake de la primera escena de Il buono, il brutto, il cattivo (1966), sin embargo, la figura principal y amenazante es básicamente una versión modificada del Captain Renault de Casablanca (1941) mezclado con Sherlock Holmes, pero en esta ocasión el capitán es el Nazi.
Esa es la apuesta del último filme de Tarantino y, pensándolo bien, de toda su obra: Un pastiche cinematográfico kitsch, mas no una parodia
Nazis hemos visto hasta el cansancio en el cine. En la actualidad postmoderna, las imágenes que generalmente poseemos de la segunda guerra mundial nos llegan desde el cine. Saving Private Ryan es más real que las fotos y filmes de la época. Cada director que revisita este periodo para retratarlo desde "otro ángulo" con reverencia cae en la trampa: Nos muestra más de lo mismo. Ya sabemos qué esperar de los Nazis, ya sabemos qué esperar de los judíos en cautivero. Vemos escenas comunes, engranes, palancas y resortes habituales. (No trivializo el holocausto, hablo de cine).
Cuando vemos el segundo capítulo de Inglourious Basterds sabemos que algo no es igual. Se ve como Hitler, habla como Hitler pero no es Hitler. Tarantino ha tomado las convenciones del cine para jugar una gran broma. Veamos por ejemplo la "mala" actuación de Brad Pitt, ¿a qué película pertenece? Cuando se encuentran los personajes que conviven en diferentes ámbitos, parece como si pertenecieran a dimensiones alternas.
No esperemos historias de Tarantino. No esperemos tramas o personajes. Esperemos pastiches. ¿De dónde salió Bridget von Hammersmark? ¿En qué otra película hemos visto un rostro fantasmagórico riendo macabramente mientras los Nazis son destruidos? ¿De dónde salieron los escenarios, los vestuarios, las situaciones? Todo ya fue filmado antes.
Ya habíamos visto esto en sus filmes anteriores, pero el luste y lucimiento de esta última son cosa rara. Tarantino lo sabe, lo colocó orgullosamente como la última línea del filme: I think this might just be my masterpiece.





