Aquí está una versión más completa del artículo que apareció en la revista Divago del mes pasado. Le hice algunos cambios de su versión original.
Alejandro Espinoza, escritor mexicalense, define a Gabriel Trujillo Muñoz como "el merendero Manuet's de las letras cachanillas" y explica sus motivos: "Por su ubicuidad, por su referencia obligada, porque todos los rumbos de la escritura local conducen a él, siendo esto bueno y a la vez malo".
Trujillo no es un productor de literatura: Es una omnipresencia. Es el primer sospechoso habitual cuando los cooltos conspiranóicos hablan de una supuesta "mafia literaria" en la región, organización fantasma impulsada más por imaginarios de frustración artística que por evidencias contundentes. En pocas palabras: ¿Por qué él y no yo?
Para los estudiantes de la Facultad de Ciencias Humanas es un lugar común el advertir a sus compañeros: "Aguas con el Trujillo, te roba las tareas y las publica como suyas", pero la falacia es obvia: Si hubiera tantas buenas ideas, tantos buenos ensayos y tan buenos redactores como para que otro quisiera robarlos, tendríamos por consecuencia muchos más escritores.
Algunos han cuestionado también la costumbre de incluirse como objeto de estudio en sus propios ensayos. Algo más bien inevitable cuando se propone hablar de las letras bajacalifornianas, pero, ¿debe destacar tanto a sí mismo en sus análisis? ¿Estará acaso formando su propia imagen de manera circular? Las Trujillologías con engañosas (entiéndase los estudios que hace sobre sí mismo).
Si bien cantidad de libros que ha publicado es bastante considerable (aún debo encontrar alguien que los haya leído todos) no todos tienen la misma resonancia ni calidad de factura. Comparemos, por ejemplo, el primer y segundo volúmenes de Mitos y leyendas de Mexicali.
La que me parece su última novela (quizá en los últimos cinco minutos publicó alguna otra) lleva por nombre Transfiguraciones y la trama transcurre tanto en el desierto de Baja California como en un monasterio español durante el siglo XVIII. Mezcla interesante de historia, religión y cosmogonía indígena.
Es creador también del memorable personaje del investigador Miguel Ángel Morgado que se ha ocupado de casos como el de los escritores beatniks y el tráfico de drogas en la región (véase Mexicali City Blues y La memoria de los muertos).
Tampoco se puede olvidar su afición por la ciencia ficción, que lo ha llevado a trabajar en el programa radiofónico Crónicas del futuro en Radio universidad y publicar los libros La isla de los magos, Biografías del futuro y La ciencia ficción, literatura y conocimiento.
Mencionar los premios que ha ganado a lo largo de su vida sería redundante y no hay espacio suficiente en esta revista. Conformémonos con saber que son muchos y generalmente no caben en la solapa de un libro.
¿Cómo serían las letras mexicalenses sin Gabriel Trujillo? Imposible saberlo. Es referencia obligada, una de nuestras caras al exterior en cuestión artística. Aquellos que lo critican con vehemencia son los que le dan la importancia que dicen que no tiene.
Se puede decir cómo somos debido a él. Mexicali se intimida con facilidad. Demasiados potenciales creadores vuelcan "críticas" infundadas y furiosas contra artistas con trayectoria pero lloriquean al ser reseñados negativamente. Incluso no es raro escuchar que se culpe a Gabriel Trujillo de robar lugares a los "nuevos escritores" en los concursos estatales de literatura que tantas veces ha ganado ya. Otra falacia.
Repito: Trujillo, para la construcción cultural de nuestra ciudad, no es un productor de literatura, es un bloqueo emocional. Hay quienes lo usa de pretexto para no escribir, ha quienes acuden a él para no publicar. Si queremos que Mexicali comience a escribir, debemos dejar de temerle.




1 comentarios:
yo trabaje en un hotel y el tipo hiba cada 2 semans por lo menos, me daba risa saber que el me daria clases a mi, por su literatura, pues ya todos sabemos que nunca falta el pendejo que vota por el en los festivales y concursos, chale!
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