Zarzuela y minucias

El arte es más que ideología. Me asombra el reflejo de mi rostro interesado en las pequeñas minucias y cotilleos de los diálogos de zarzuelas como "El barberillo de lavapiés" o "La gran vía". Personajes prácticamente olvidados por todo mundo, excepto por historiadores y otros académicos, ni siquiera tan conocidos en su época. Eventos efímeros. Cosas que Metastasio o Da Ponte nunca se habría atrevido a incluir en sus libretos. ¿Serán así de fascinantes, cien años después, las microrelaciones descritas por facebooks y twitters?

Cuenta Lamparilla: "Dicen que el rey sólo gusta de cazar liebres y ciervos, mientras cazan sus ministros pensiones y sobresueldos." Como él mismo dice líneas después: Crítica políticamente correcta, piensa mal y acertarás.

Los faroles de Sabatini iluminaron de noche las oscuras calles de Madrid, en exceso tal (quizá, no estuve ahí) que la xenofobia y clamor popular pronto apareció. Lamparilla lo aprovecha bien cuando canta a la Paloma (para encubrir un movimiento rebelde):
Dicen que Sabatini pone faroles,
porque no ve los rayos de tus dos soles,
abre los ojos y el los irá apagando
poquito a poco, poquito a poco.
Hay, creo, a menos dos motivos que pueden ser los culpables de que varios disfrutemos aún esta Zarzuela: La música y, oh cursi escritor, el hecho de que la zarzuela es de humanos, y como tal, apelará siempre a receptáculos de su especie, pues son más nuestras similitudes que diferencias.

En cuanto a la música: Espectadores actuales, no estamos tan lejos todavía del siglo XIX, apreciarlo no nos es todavía imposible. ¿Pero lo será algún día? ¿Llegaremos a tal distancia de las tradiciones occidentales que nos parecerán extraterrestres? Sospecho que no.

Entonces, ¿habrá siempre algo de llamativo, de fascinante, en toda obra humana? Una de dos: La obra contiene lo que busco o lo que busco lo expreso a través de la obra.

Mi "siempre" es, por supuesto, relativo. Caducará cuando seamos post-humanos. Pensar en características humanas inmortales es pesimista.

* * *

Estoy dispuesto a salir ya del exilio autoimpuesto en el cual llevo ya algunos varios años y es ahora una carga. De pronto la rutina, los ciclos y cierta zona cómoda en la que uno aprende a navegar se asientan y llega la hora de sacudirlos como moho que crece en el pan almacenado demasiado tiempo.

Ya veremos de qué modo. Llave remos de quemo do.

* * *

No debería ser el marxismo otra religión.

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Una amiga desertó de la carrera de medicina veterinaria: tenía que matar gatos y abrirlos. No lo soportó:  Entró por que quiere a los animales.

Pero es una verdad: Entrarás a la universidad para ver morir tu objeto de estudio una y otra vez.

Si logras soportarlo: Morirás una y otra vez.

Al menos así debería ser. Si no te sucedió, desconfía.

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