Poco a poco, a través de varias lecturas, algunos autores me han ido convenciendo de que el factor más determinante para el desarrollo o "subdesarrollo" de un país o grupo, es la cultura del mismo.
Por ejemplo Lawrence Harrison, en su libro Who prospers? cita al argentino Mariano Grondona enumerando la gran diferencia entre países con culturas que llama "propensos al desarollo" y aquellos que tienen culturas "resistentes al cambio". Las características son las siguientes:
- En una cultura propensa al desarrollo, la religión explica y justifica el éxito. En una cultura resistente al desarrollo, la religión mitiga o explica el sufrimiento.
- La riqueza es creada como producto de la iniciativa humana y el esfuerzo en la cultura favorable. La riqueza es el recurso físico o natural que existe en la cultura resistente, y la vida es una lucha por adquirirla (o redistribuirla).
- En la cultura propensa al cambio, la competencia es vista como una fuerza positiva que promueve la excelencia y enriquece a la sociedad. La cultura resistente desanima la competencia al considerarla una agresión que amenaza la estabilidad y solidaridad de la sociedad, en parte por que alimenta la envidia.
- La justicia económica exige ahorro e inversión para el beneficio de las generaciones futuras
- El trabajo es un deber moral y social y la forma central de la expresión personal y satisfacción en la cultura favorable. En la cultura resistente, es una carga, un mal necesario; el verdadero placer y satisfacción pueden obtenerse solamente fuera del lugar de trabajo.
- La herejía o disidencia, es crucial para el progreso, reforma, y la búsqueda de la verdad en la cultura favorable, e impulsa la innovación. El hereje es un criminal quien amenaza la estabilidad y solidaridad en la cultura resistente.
- La educación alimenta y la creatividad en la cultura favorable. En la cultura resistente y tradicional, transmite la ortodoxia.
- El pragmatismo, racionalismo, empirismo y utilitarismo son valores centrales en una cultura favorable, amenazas a la estabilidad, solidaridad y continuidad en la cultura resistente. La tradición, emoción y azar sustituyen al racionalismo, provocando el estancamiento.
- La concepción del tiempo es el de un futuro manipulable en la cultura favorable. La cultura resistente se enfoca en el pasado, y su concepto de futuro es el de destino, reflejando una visión fatalista del mundo.
- El mundo es un escenario para la acción y los logros en la cultura favorable; uno se aproxima a él con optimismo. En la cultura resistente, el mundo es controlado por fuerzas irresistibles ("Dios o el diablo, compañías transnacionales, o la conspiración internacional marxista"); uno se aproxima a él con pesimismo, si no es que miedo.
- La vida es "algo que haré" en la cultura favorable. En la cultura resistente la vida es "algo que me pasa".
- El optimismo se nutre en la cultura favorable. En la resistente, la meta es la sobrevivencia y el estado de ánimo es pesimista.
No es nada sorprendente que México posea todas las características de un país "resistente al progreso". Esta perspectiva de nuestra problemática es sumamente impopular con el mexicano promedio, quien está buscando siempre el gran culpable de sus desgracias. Los sospechosos comunes abundan: "Los gringos", "Los españoles", "El gobierno", "El pinche Salinas", "El PRI", "El PAN", "Los narcos". Siempre hay una lotería de GRANDES CULPABLES que explica por qué estamos así.
(Transportándolo al microcosmos cachanilla, el GRAN CULPABLE de que la literatura mexicalense no brille como podría es Gabriel Trujillo, quizá otros, pero es el principal sospechoso).
Esta forma de ver las cosas es sumamente pesimista, ya que si encontramos al culpable nos transformamos en víctimas inmediatas y se nos cierran las opciones para mejorar las cosas. De la misma forma, sufrimos por nuestra situación, pero la carga de conciencia es menor al tener las manos limpias de todo lo que sucede a nuestro al rededor. Simplemente nos sucede.
Aceptar que los mismos mexicanos tenemos la culpa de nuestras desgracias es una carga difícil de asumir, ya que implica responsabilidad y nos hace cómplices en gran medida. Por supuesto que hay muchos factores que influyen en que un pueblo prospere o no, pero el más grande es nuestra propia cultura, hay evidencia al respecto.
El mexicano es un desconfiado. Desconfía de todos y de todo: Del gobierno, de las instituciones, de la ciencia, de la escuela, de la televisión, de las leyes, del teletón, de la policía, etc. etc. Todo es motivo de sospecha y apenas algo comienza a obtener legitimidad, la pierde debido a la desconfianza general. Para que puedan surgir movimientos, corrientes, organizaciones, debe haber confianza entre los individuos, de lo contrario no se llegará a ninguna parte.
Máxima mexicana: La ley se debe aplicar para todos menos para mí.
Afortunadamente, al asumir el punto de vista de que nuestra cultura nos mantiene en el rezago, se pueden hacer cambios. Al hacer todo esto consciente podemos hacer algo. Son nuestras acciones las que determinan nuestro porvenir y es posible alterarlo. Creo sinceramente (y me dirán ingenuo) que México puede ganar el mundial. Creo que podemos desarrollarnos a tal grado que se cree bienestar en el país, pero nunca sucederá si seguimos aferrados a nuestras costumbres, valores y cultura tradicional.
Los ejemplos de cómo los mexicanos nos hemos autosaboteado a lo largo de nuestra historia abundan y no tiene caso repetir lo que otros autores ya describieron mucho mejor que yo en mi modesto escrito. Si lo publico aquí es por que al intentar asumir actitudes que van en contra de lo que el mexicano asume como "tradicional", "mexicano" o "lo usual" he tenido muchos problemas. Soy tachado de "mamón" y de ahí para arriba.
Al que quiere ser competitivo y exige más de sí mismo, exigiendo también a los demás, se convierte en el enemigo público número uno. Se le comienzan a decir las típicas frases de: "Si no te gusta, vete a otro país". Piensen, por ejemplo, en el estudiante que pide que el maestro revise una tarea, en el que no finge que no entiende para que el profe no se ponga estricto. ¿Qué sucede con esas personas? Si no se adaptan, sun totalmente exiliadas y marginadas de la sociedad resistente al cambio. Por desgracia, muchos sí se van, y generalmente es la gente más emprendedora, competitiva y aventurera. Perdemos muchísimo con su partida.
Cuando a alguien le ocurre alguna desgracia: Ser atropellado, ser asaltado, etc. Las explicaciones son siempre fatalistas. Por ejemplo "ya le tocaba", como si el futuro estuviera preestablecido y no se pudiera hacer nada contra él. De nueva cuenta, el porvenir de un pueblo que piensa así está fuera de las manos de sus individuos, lo cual desmotiva las iniciativas de cambio.
Hay muchos ejemplos y mucho que añadir, pero lo que intento decir es que si a veces tomo las actitudes que tomo es por que soy un optimista y creo sinceramente que todo esto puede mejorar, aunque me digan que me vaya a otra parte, que soy un sangrón, "negativo" y el costo social es bastante alto. No es fácil cambiar pero, al menos de forma individual, se puede empezar.
(Transportándolo al microcosmos cachanilla, el GRAN CULPABLE de que la literatura mexicalense no brille como podría es Gabriel Trujillo, quizá otros, pero es el principal sospechoso).
Esta forma de ver las cosas es sumamente pesimista, ya que si encontramos al culpable nos transformamos en víctimas inmediatas y se nos cierran las opciones para mejorar las cosas. De la misma forma, sufrimos por nuestra situación, pero la carga de conciencia es menor al tener las manos limpias de todo lo que sucede a nuestro al rededor. Simplemente nos sucede.
Aceptar que los mismos mexicanos tenemos la culpa de nuestras desgracias es una carga difícil de asumir, ya que implica responsabilidad y nos hace cómplices en gran medida. Por supuesto que hay muchos factores que influyen en que un pueblo prospere o no, pero el más grande es nuestra propia cultura, hay evidencia al respecto.
El mexicano es un desconfiado. Desconfía de todos y de todo: Del gobierno, de las instituciones, de la ciencia, de la escuela, de la televisión, de las leyes, del teletón, de la policía, etc. etc. Todo es motivo de sospecha y apenas algo comienza a obtener legitimidad, la pierde debido a la desconfianza general. Para que puedan surgir movimientos, corrientes, organizaciones, debe haber confianza entre los individuos, de lo contrario no se llegará a ninguna parte.
Máxima mexicana: La ley se debe aplicar para todos menos para mí.
Afortunadamente, al asumir el punto de vista de que nuestra cultura nos mantiene en el rezago, se pueden hacer cambios. Al hacer todo esto consciente podemos hacer algo. Son nuestras acciones las que determinan nuestro porvenir y es posible alterarlo. Creo sinceramente (y me dirán ingenuo) que México puede ganar el mundial. Creo que podemos desarrollarnos a tal grado que se cree bienestar en el país, pero nunca sucederá si seguimos aferrados a nuestras costumbres, valores y cultura tradicional.
Los ejemplos de cómo los mexicanos nos hemos autosaboteado a lo largo de nuestra historia abundan y no tiene caso repetir lo que otros autores ya describieron mucho mejor que yo en mi modesto escrito. Si lo publico aquí es por que al intentar asumir actitudes que van en contra de lo que el mexicano asume como "tradicional", "mexicano" o "lo usual" he tenido muchos problemas. Soy tachado de "mamón" y de ahí para arriba.
Al que quiere ser competitivo y exige más de sí mismo, exigiendo también a los demás, se convierte en el enemigo público número uno. Se le comienzan a decir las típicas frases de: "Si no te gusta, vete a otro país". Piensen, por ejemplo, en el estudiante que pide que el maestro revise una tarea, en el que no finge que no entiende para que el profe no se ponga estricto. ¿Qué sucede con esas personas? Si no se adaptan, sun totalmente exiliadas y marginadas de la sociedad resistente al cambio. Por desgracia, muchos sí se van, y generalmente es la gente más emprendedora, competitiva y aventurera. Perdemos muchísimo con su partida.
Cuando a alguien le ocurre alguna desgracia: Ser atropellado, ser asaltado, etc. Las explicaciones son siempre fatalistas. Por ejemplo "ya le tocaba", como si el futuro estuviera preestablecido y no se pudiera hacer nada contra él. De nueva cuenta, el porvenir de un pueblo que piensa así está fuera de las manos de sus individuos, lo cual desmotiva las iniciativas de cambio.
Hay muchos ejemplos y mucho que añadir, pero lo que intento decir es que si a veces tomo las actitudes que tomo es por que soy un optimista y creo sinceramente que todo esto puede mejorar, aunque me digan que me vaya a otra parte, que soy un sangrón, "negativo" y el costo social es bastante alto. No es fácil cambiar pero, al menos de forma individual, se puede empezar.




2 comentarios:
Axalant!
Creo que tambien nos ha faltado saber usar la informacion que ya tenemos. Tomamos una camiseta y no queremos quitarnosla aunque este manchada de lodo, quizá por no hacer el esfuerzo de ponerse a tallar uno mismo, quiza por que creemos que es la unica camiseta que esta bien hecha.
Tambien dar la oportunidad a otros de saber lo que nosotros sabemos, es cuestion de tener valor, coraje, voluntad, enfrentar el temor a los improperios, malas ponderaciones, exilio como dices... o la detracción.
Por eso mis felicitaciones Badbit, sigue hiriendo susceptibilidades, a veces eso es lo que impacta nuestra conciencia.
Tienes toda la razon mi estimado, todos tenemos que poner nuestro granito d arena para fomentar la cultura, Y ES BIEN CIERTO que la CULTURA es lo UNICO que puede evitar en los jovenes la marginalizacion y las drogas, y la 'subcultura' - que NO cultura, que conste - de las mismas y el narco.
Y si bien en parte Trujillo seria culpable de monopolizar la cultura en Mexicali, TAMBIEN es la CULPA DE TODOS LOS DEMAS EL PERMITIRLO...y no hacer NADA MAS al respecto....
De acuerdo contigo, pero la verdad, hombres-orquesta como tu son escasos, y tambien te puedes enfermar; quienes mas se avientan al aro? Chale, en Mexicali hay tan pero TAN poquitos....
Es cosa de organizarse bien y tratar de coordinarse entre si los actores culturales, dejando las pretendidas rivalidades y tratar de trabajar de manera coordinada....un granito de arena cada uno, pero asi, se creo el desierto...
Bueno es lo que pienso.y fomentar mas cultura, creo.
Publicar un comentario