El show de Howard Stern. Una caótica reseña


Al momento de escribir esto, tan sólo restan 19 episodios para que termine uno de los programas de radio más emblemáticos y extravagantes de Estados Unidos: El Show de Howard Stern, y millones de radioescuchas se retuercen de dolor (me incluyo) cada vez que Howard menciona entusiasmado la cuenta regresiva, que se escucha cada vez más funesta. Ya casi llegando a los sesenta años, el locutor dice que está harto de salir en la radio, y que desea por fin descansar de todo antes de convertirse en algo irrelevante, aunque algunos especulan que únicamente lo dice para conseguir algún contrato más jugoso en otra parte.

Todavía las negociaciones no son claras, y aunque Howard ha dicho que quiere seguir con el programa, el futuro es incierto. Por mi parte, si desaparece este show, mis trayectos hacia el trabajo y algunas de mis monótonas actividades cotidianas serán mucho más aburridas.

Howard Stern


El programa actualmente se transmite por la cadena de radio satelital Sirius XM por el canal 100. Howard entró a esta cadena en el año 2006, pregonando que la radio satelital, un dispositivo que mediante una suscripción da acceso a cientos de canales de contenido original, sería el futuro de la radio. Millones de usuarios compraron sus aparatos tan sólo para escuchar al autoproclamado "rey de todos los medios" quien desde ese momento transmitiría sin censura.

Y sus problemas con la censura han sido bastantes. Son famosas y legendarias ya las multas millonarias que la FCC aplicó a las estaciones donde transmitía por incluir contenidos "obscenos" y hablar de temas "inapropiados" para una transmisión a través de la radio. Por ejemplo, en 1995 fue multado con 1.7 millones de dólares. Ha sido acusado de "pornográfico", "indecente", "vulgar", "asqueroso". Hasta la fecha, la mención de su nombre en los medios tradicionales gringos produce reacciones negativas y la ira de la mayoría.

¿Cómo es que alguien así puede permanecer al aire? Fácil: Siendo el programa más escuchado del país.

A pesar de las críticas, el show permaneció durante muchos años en el número uno de popularidad, hasta que, harto de las multas y la censura, Howard dio el brinco a la radio satelital, donde las garras de la FCC no pueden alcanzarlo.

Desde ese entonces, el programa ha sido mucho más explícito, aunque sigue por la misma línea. Se han escuchado pleitos en vivo, mujeres desnudándose, concursos de la peor cicatriz en el pene, lesbianas, un concurso de belleza de las amantes de Tiger Woods, llamadas en broma a los lugares más diversos, entrevistas con llanto o risa incontenible, parodias, sketches y otras linduras. En una entrevista con Bill O'Reilly, éste le cuestionaba a Howard el hecho de que con frecuencia incluía a lesbianas entre sus invitados. Howard respondió: "Te lo juro Bill, mientras esté al aire habrá lesbianas".

Y tan solo faltan 19 episodios para que su jugoso contrato de 500 millones de dólares expire.

Robin, Fred, Richard y Sal

Por supuesto, una sola persona no puede cargar con un programa de cuatro horas diarias. Robin Quivers, quien inició como la reportera del programa, se convirtió pronto en una parte vital del mismo al interactuar con Howard y ser muy receptiva a su sentido del humor. De la misma forma, cada día hay una parodia de alguna canción en donde se habla de la enormidad de sus senos.


Sin duda su presencia es vital, ya que ante los comentarios racistas y cerrados de Howard, Robin siempre tiene la opinión sensata y en ocasiones puede neutrarlizar la ira irracional del conductor.

Fred, el miembro más antiguo del show, se encarga de los efectos de sonido. Richard y Sal, actualmente hacen llamadas en broma y algunos otros segmentos cómicos que con frecuencia se van hasta el extremo. Y con esto me refiero, por ejemplo, pintar sus testículos de azul y restregarlos en la cara del otro.

Baba Booey




Una sección aparte merece el productor del programa: Gary Dell'Abbate, uno de las víctimas del mayor ridículo y burla dentro del show, desde el mismo apodo que se le dio en 1999, cuando estaba mencionando que coleccionaba celdas de animación de caricaturas antiguas de Hanna-Barbera entre ellas un personaje llamado "Baba Looey", pero pronunciándolo "Baba Booey" por alguna extraña razón. Debido a que el precio de esas celdas es bastante alto, Howard se burló de que comprara algo tan caro cuando ni siquiera sabía el nombre del personaje. Gary pensó que la burla duraría unas dos horas más, pero veinticinco años después se ha transoformado en todo un fenómeno.


Baba Booey pasó de ser un sustantivo a convertirse en adjetivo. Cuando alguien comete un error increíblemente estúpido se dice que cometió un "baba booey".

Durante noticieros no era extraño que algún individuo de los que estuviera caminando por el fondo de pronto gritara: "Baba Booey! Howard's Stern penis!" para arruinar la grabación. Incluso Peter Griffin, el personaje de Family Guy, durante un juicio en donde no saber qué responder, grita lo mismo mientras todos saltan para arrebatarle al micrófono.

Tampoco se pueden olvidar las parodias de canciones en su honor, dónde la única letra es "Baba Booey", o aquellas que hablan directamente de él, como la de "A boy with horse teeth", parodia de "A horse with no name" de America.

Pero uno de los "baba booeys" más memorables fue cuando le tocó hacer el primer picheo durante un juego de los Mets en 2009. Gary contrató un entrenador profesional, fue con un psicólogo para no arruinar su mejor momento y estar listo. ¿Qué sucedió? Lo predecible: La pelota no llegó ni cerca del catcher y casi le pega al umpire en lo que se ha registrado como uno de los peores picheos de la historia.


A pesar de toda su constante torpeza, y la enorme cantidad de cosas que hay para burlarse de él, es el miembro más normal del equipo de trabajo de Howard Stern y uno de los más inteligentes y capaces, como lo demostró un reciente test de IQ que tomaron los empleados de Howard. Acaba de salir su libro autobiográfico, y en la aparición que hizo con David Letterman para promocionarlo, como es de esperarse, contó mal la historia de cómo surgió su apodo. (Pueden escuchar algunas parodias de canciones aquí).


Wack Pack

Como en todo programa de radio, siempre existen aquellos radioescuchas que llaman diariamente hasta el punto de convertirse en una molestia. Algunos de ellos han visitado el programa y se convierten en parte de los concursos, sketches o simplemente son divertidos de escuchar por sus extravagancias. Este grupo es conocido como el "Wack Pack" y son demasiado numerosos como para mencionarlos aquí. Uno de los más recurrentes en los últimos meses es Eric the Midget, quien gracias a Howard apareció en un episodio de Fringe en donde su cabeza explotaba y la que no puede faltar cada episodio es Mary Ann from Brooklyn, quien tiene una voz molesta y nunca parece terminar de hablar. Pero la lista es demasiado numerosa: Gary the retard (Shoo, shoo, no retarded flu!), Jeff the drunk, Underdog lady, etc.


¿Y el punto es?

Hay muchísimo más qué decir, pero quisiera sólo puntualizar algunas reflexiones finales. Estoy seguro que Howard no se retirará, simplemente cambiará de plataforma. Quizá radio por Internet, quizá a través de aplicaciones para dispositivos móviles, no se sabe. Él mismo admite que la radio satelital está muerta.

No siempre estoy de acuerdo con Howard. En muchas opiniones es racista, también tiende a etiquetar a la gente, como a los wack packers, pero algo debo admitir: Sabe cómo hacer radio. Mantener la atención de un público durante más de cuatro horas es una tarea increíblemente difícil. Y esto sucede no únicamente por lo vulgar que puede ser, sus imitadores intentan hacer comentarios controversiales al aire para ser como él pero fracasan miserablemente por que les falta algo importante: La pasión por el medio. El construir todo un show únicamente mediante los sonidos, que es lo que Howard sabe hacer muy bien.

Quizá uno de los puntos más interesantes de este programa es que los que aparecen ahí tienden a ser muy honestos con lo que piensan, así pueda uno estar en total desacuerdo. No se guardan casi nada de sus vidas personales. Sabemos casi todo de Howard: A qué horas se va a dormir, si tuvo sexo con su esposa o no, qué miró en la televisión, cómo se limpia cuando va al baño, qué desayuna, etc. Habla como si nadie lo estuviera escuchando más que sus amigos más cercanos. Esto, por supuesto, le ha traído problemas a lo largo de su carrera, pero quizá es el secreto de su éxito: La honestidad brutal.

Hay más que decir, pero poco tiempo. Pueden alcanzar a escuchar los últimos episodios restantes si buscan en The Pirate Bay, o en Wushdishmeen network.

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