Son los jóvenes quienes experimentan más severamente la inestabilidad laboral y la exposición a riesgos poco previsibles. Cuando logran durar en una empresa, se les exige ser flexibles y renovar incesantemente la calificación técnica. Si les va bien y quieren invertir, o si comprenden que el futuro de sus empleos está ligado no tanto a la lógica de la producción y necesidades sociales sino al vértigo de la especulación financiera, también son llevados constantemente a descreer de las estructuras y los procesos de larga duración (pág.113).Referencia:
García Canclini, N. (2007). Identidades, globalización e inequidad. Identidades, globalización e inequidad: ponencias magistrales de la cátedra Alain Touraine (pp. 103-131). Universidad Iberoamericana.



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