Pararrayos

Descubrí que por error publiqué el siguiente texto breve en otro blog, uno que nadie revisa. Lo publico aquí, aunque el sentimiento original ha pasado. Era más bien una cándida revelación fugaz:


Es pasmante la sensación que ha vuelto a mi: La de exaltarme por ciertas minucias sin sentido, por interacciones insulsas que no deberían causar mayor problema. Tensiones superficiales que pensaba superadas.

Pero han vuelto, sospecho que para quedarse.

Escribía aquí muy seguido, las consecuencias las sigo pagando hasta el día de hoy. Me es difícil releer aquellos viejos textos y sentirme bien. Lo nuevo, no lo he mostrado y lo viejo sigue ahí, flotando en la memoria de los que todavía lo recuerdan. Por dios, ¡qué idioteces!

Me contemplo en escenarios que podrían haberme agradado. Pero hoy no. Comienzo a desensamblar sus mentiras, sus caricias tramposas. Fueron amantes juveniles, ahora los conozco. Hoy el sentimiento de nostalgia no es doloroso. ¡Ja! Es la sensación de estar saliendo de un capullo demasiado resistente.

Mas de algo me enorgullezco: Todos los intentos por etiquetarme han fracasado.

No le digan a nadie, por favor, pero el contenido de mi blog irá volviendo poco a poco. La viejas entradas, viejos motivos de odio o de alegría estarán en línea de nuevo. Espero no arrepentirme.

0 comentarios: