Recuerdo cuando instalar Linux era una pesadilla, el reproductor de mp3 más fácil de usar era el XMMS, y Gnome era un sueño guajiro.
En esos tiempos encontrar mp3 en internet era una maravilla y cada uno de esos archivos valía oro. La manera más conveniente de escuchar música en la computadora era mediante MIDIs. Nadie usaba el messenger y el IRC era el método de conversación en línea mas usado. Era lo suficientemente difícil de usar como para desanimar a la mayor parte de los usuarios inexpertos, así que casi tenías la garantía de estar platicando con alguien que sabe lo suficiente de computadoras como para sobrevivir en el ciberespacio.
En esos tiempos escuchaba las mismas canciones en la computadora una y otra vez, hasta que quedaron indisolublemente asociadas con esa época, aunque son nuevas, viejas y de todos colores y sabores. Tenía una colección tan ridículamente pequeña de música digitalizada en mi disco duro que la lista se repetía demasiadas veces. Aún así, la magia de poder escuchar archivos donde cada mega te daba un minuto de audio era increíble.
Añoraba la llegada de todo lo que tenemos ahora: Internet de banda ancha, cantidades ilimitadas de música para descargar, todas las películas que uno pudiera imaginar, videos y televisión en línea, millones de usuarios en el chat.
Sin embargo, el futuro no es exactamente lo que yo esperaba. Algunas cosas son mejores, otras no.
Aún así, sigue siendo un buen momento para vivirlo.