La discografía: Emerson, Lake and Palmer, parte II


Después de un periodo de lustre y éxito, la fama y creatividad de Emerson, Lake and Palmer, una de las bandas más originales del rock progresivo, comenzó a decaer precipitadamente. Continúa escuchando la segunda parte de la discografía de este gran grupo, con los conductores usuales: Miguel Lozano y Mayra Betancourt.









1975 - Works, volume 1


1976 - Works, volume 2


1977 - Love beach


1986 - Emerson, Lake and Powell


1992 - Black moon

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CAPTCHart

Quiero presentarles brevemente uno de mis blogs favoritos y una de las ideas más graciosas que he encontrado en mucho tiempo. Ya había platicado en este blog sobre los CAPTCHAs que son mecanismos basados en el test para diferenciar humanos de no-humanos en internet, y generalmente consisten en una o dos palabras distorsionadas, en donde el usuario debe descifrar e introducir en una caja de texto. Por ejemplo:

Pues bien, ciertas personas al ver combinaciones tan extrañas, absurdas y a veces graciosas, tuvieron la idea de crear comics en donde se utilice la frase que aparece en el Captcha, de forma en que ese absurdo pueda tener un poco de sentido mediante el contexto. Normalmente incorporan elementos de otros memes y cultura de internet. El resultado es simplemente genial, y les presento algunas muestras del CAPTCHart que he visto en el blog:

























Desde que encontré el blog (http://www.captchart.com/) he estado coleccionando los captchas que me encuentro en internet, y debo decir que inventarles un comic o una pequeña historia es mucho más difícil de lo que parece. Además de que tengo cero talento y habilidad para utilizar programas como el Gimp (sólo para modificar fotografías ligeramente), así que si alguien desea ayudarme a hacer algunos para enviarlos al blog, será bienvenido. Por lo pronto les presento mi primera colaboración, aunque no sé si quedó bien. Aquí está:

Worked up

















Consumo prenavideño

Llegué a el estacionamiento de la Wal-Mart con sólo cuatro minutos de retraso de la hora acordada, pero el tráfico era absolutamente ridículo. Mexicali no es una ciudad que se caracterice por un tráfico difícil, pero este domingo fue inaudito. La gente entraba al supermercado como si estuvieran regalando las cosas, si me perdonan la trilladísima expresión. El estacionamiento estaba a reventar (otra desgastada expresión, disculpen ustedes) y no pueden faltar los que se estacionan en doble fila o en lugares que impiden la circulación de los demás automóviles. Después de batallar, encontré estacionamiento, pero ya estaba un poco impuntual.

Crucé a través de un agujero que había en el cerco de malla ciclónica que separa el estacionamiento de la Wal-Mart con el tianguis que está a un lado. El gentío ya se veía caminando por todas partes. Había un pick-up exageradamente alto, modificado, por supuesto, con cuatro pochos arriba, esperando estacionamiento. Quedé de verme con Luis en la entrada que se encuentra justo a un lado de las vías del tren, pero no sabía cómo se veía.

Estando ahí, sospeché de un muchacho, así que marqué a su celular y él se llevó la mano al bolsillo. Antes de que pudiera contestar le pregunté: "¿Eres Luis?". Me respondió que sí. Le compré una tarjeta gráfica nVidia Geforce y una fuente de poder de 600 watts por mil pesos. No fue la mejor opción, pero la más adecuada a mi propósito.

Mientras caminaba hacia mi carro me puse a pensar que quizá me había estafado, y que cuando instalara el equipo en mi máquina, no funcionara.

Convirtiéndome en gamer a estas alturas. Todo sea por la ciencia.

* * *

No tenía un cable DVI, así que tuve que ir a un lugar donde pensé que habría: La Plaza Cachanilla. ¡Error! Para empezar, descubrí que ya no hay tiendas de electrónicos ni computación. Las opciones se volvieron raquíticas, así que me fui a las librerías (raquíticas también) para ver qué había de nuevo (no mucho).

Cuando caminaba por uno de los pasillos, la empleada de una casa se empeño me comenzó a hacer señas y a saludarme, lo cual por poco no notaba, ya que iba concentrado en el programa de radio que iba escuchando. Presté atención y caí en cuenta de que era una exalumna. Me acerqué a saludarla, feliz de verla de nuevo. Yo ya sabía que estaba trabajando en una casa de empeño mientras entra a la universidad, pero nunca me preocupé por preguntar en dónde estaba.

De pronto dijo que me iba a enseñar algo y salió corriendo hacia el fondo del local. Yo ya me sentía un poco incómodo por que el tipo que estaba sentado en la entrada se me quedaba viendo con mala cara, supongo que era el guardia o algo así, aunque no traía uniforme. La tienda estaba vacía, supongo que no había nadie más a quién vigilar. Volvió con su Blackberry con touchscreen. Ya he dicho que no me gustan las touchscreens: No quiero mi pantalla toda mugrosa. Por cierto, cada que muestro mi Kindle, la gente inmediatamente pasa sus grasientos dedos por la pantalla. Gracias, Steve Jobs: Ahora todo mundo quiere manosear todas las pantallas. ¡Qué mala costumbre!

Me mostró su celular por que algo me había preguntado al respecto por el messenger, ya no recuerdo ni qué. Intentó encenderlo, pero aparentemente se había trabado y la pantalla no salió del color negro. La conversación se agotó pronto y seguí mi camino dejando atrás los mostradores repletos de oro.

Ese encuentro me recordó que otra exalumna trabaja en una tienda de mascotas de la plaza. Fui hacia allá y me encontré con que estaba llena de gente que, supongo, quería regalar una mascota para navidad. Me puse a pensar que a mi no me gustaría que me regalaran animales, es demasiado trabajo, así que yo tampoco lo regalaría.

No quiero decir de quién estoy hablando, así que le inventaré un nombre: Estefanía. No es un nombre que me guste particularmente, pero es el primero que me viene a la cabeza. Cuando llegué, estaba tomando un hamster y poniéndolo en una cajita de comida china con agujeros en la parte de arriba. Apenas se podía caminar del gentío que estaba adentro, ya me había contado ella cómo se ponía, pero cuando menos algunos clientes compraban, normalmente van a reírse de los animales y golpear las peceras.

La vi tan apurada que solo la saludé, me vio y la dejé trabajando. Me fui de la plaza sin cable DVI, y con un libro bajo el brazo: La piel del tambor, de Arturo Pérez-Reverte. No es un libro particularmente bueno, pero habla sobre hackers. Todo sea por la ciencia
¿Conocen gente que se comporta con ustedes de la manera más despreciable a solas, pero encantadoramente en la presencia de otros?

That's interesting.

La discografía: Emerson, lake and palmer, parte I


Tres músicos provenientes de grandes y reconocidas bandas del rock progresivo se unieron para formar la primera superbanda del género: Emerson, Lake and Palmer, caracterizados por mezclar la música clásica, el jazz-fusión y el rock con un virtuosismo inigualable. Entre sus innovaciones se encuentran la utilización del sintetizador Moog, la batería electrónica, entre otros. De nueva cuenta, el episodio es narrado por Mayra Betancourt y Miguel Lozano.






1968 - In the Court of the Crimson King


1972 - Pictures at an exhibition


1969 - Emerson, Lake and Palmer


1971 - Tarkus


1972 - Trilogy


1973 - Brain salad surgery


Pararrayos

Descubrí que por error publiqué el siguiente texto breve en otro blog, uno que nadie revisa. Lo publico aquí, aunque el sentimiento original ha pasado. Era más bien una cándida revelación fugaz:


Es pasmante la sensación que ha vuelto a mi: La de exaltarme por ciertas minucias sin sentido, por interacciones insulsas que no deberían causar mayor problema. Tensiones superficiales que pensaba superadas.

Pero han vuelto, sospecho que para quedarse.

Escribía aquí muy seguido, las consecuencias las sigo pagando hasta el día de hoy. Me es difícil releer aquellos viejos textos y sentirme bien. Lo nuevo, no lo he mostrado y lo viejo sigue ahí, flotando en la memoria de los que todavía lo recuerdan. Por dios, ¡qué idioteces!

Me contemplo en escenarios que podrían haberme agradado. Pero hoy no. Comienzo a desensamblar sus mentiras, sus caricias tramposas. Fueron amantes juveniles, ahora los conozco. Hoy el sentimiento de nostalgia no es doloroso. ¡Ja! Es la sensación de estar saliendo de un capullo demasiado resistente.

Mas de algo me enorgullezco: Todos los intentos por etiquetarme han fracasado.

No le digan a nadie, por favor, pero el contenido de mi blog irá volviendo poco a poco. La viejas entradas, viejos motivos de odio o de alegría estarán en línea de nuevo. Espero no arrepentirme.