Otro extorsionador muerde el polvo

Mientras estaba en La Paz en una pequeña reunioncita donde comí como puerco (chicharrón en salsa verde, tacos de frijoles, cerveza y todas esas cosas que no comía desde que inicié la dieta) recibí una llamada al teléfono celular. El número se mostraba pero no lo tenía en mi lista de contactos. Tuve que interrumpir mi interesante conversación sobre blogs para contestar.

-Hola, habla tu tío Ricardo -me dijo la voz al otro lado de la línea.

Por supuesto, yo no tengo ningún tío Ricardo. La voz sonó totalmente desconocida, así que supe de inmediato que se trataba de un extorsionador. No es la primera vez que me llaman haciéndome este tipo de bromitas, y normalmente intento obtener algo de diversión a costa del pobre incauto que intenta sacarme dinero. En una ocasión me dijeron que iban a ir a mi casa para "sacarme de las greñas por ridículo". Lamentablemente no pude contestar por que mientras soltaba la carcajada la otra persona colgó.

En fin, decidí seguir el rollo y actuar feliz de escucharlo de nuevo.

-¿Qué onda, tío? ¿Cómo has estado?
-¿Sí sabes quién habla? -preguntó.
-Claro que sí, ¿cómo estás?
-Es que necesito raite, ¿está tu mamá por ahí?
-Creo que por aquí anda, ¿por qué?
-Es que necesito que vengan por mí.
-Ah, claro, ¿a dónde?
-A casa de tu tía la güera -por supuesto no tengo ninguna tía a la que le digamos "güera".
-Ah, sí. Yo le digo.
-Por acá por la Hidalgo...
-Sí, yo le digo.
-¿No está por ahí tu mamá?
-La verdad no sé, creo que salió pero no he revisado.

Ya su voz sonaba desconcertada: Todas las cosas que me decía parecían estar en lo correcto y yo actuaba con una familiaridad pasmante. Supongo que nunca le salían las cosas tan fáciles. Por otra parte, no le había soltado absolutamente nada de información sobre mi mismo y le seguía pidiendo información a él, por lo que se le acabaron las cosas qué decir.

-¿Quién habla? -me pregunta.
-¡Ay, tío! Tú me marcaste, ¿qué ya no te acuerdas de mí?
-Eh... ¿Roberto?
-¡No! ¿Cómo que Roberto? A ver, tú dime, ¿quién habla?

Comenzó a tartamudear y me di cuenta de que la conversación había terminado. Ya no tuvo imaginación para seguir inventando historias y seguir hablando con Anais podría ser mucho más interesante, así que colgué. Además, como andaba lejos de Mexicali era una llamada de larga distancia y me estaba quitando crédito a mí también.

Lo único que lamento es no haber sacado la diversión que esperaba.

5 comentarios:

fisheer dijo...

hahahahaha tremendo conversacion!

ph145 dijo...

¿Y si nada mas era un número equivocado? Chistoso de cualquier manera.

BadBit dijo...

Buen punto, no lo había considerado por que quizá soy demasiado paranoico. Si fue un número equivocado lo siento por el pobre incauto.

Liliana Gomez dijo...

Que tonto... neta que invento verbos mas chilos... en fin, su mente no dio para mas... Snif

EM dijo...

No conocía a nadie a quien hayan intentado extorsionar hasta hoy. Yo creo que mi reaccion sería similar a la tuya. Saludos.