* * *
Vi a Servando Ortoll recargando una pluma fuente y le pregunté por qué se molestaba en utilizar algo tan molesto y arcaico. Me respondió que tenía bastantes ventajas, como elegir el tipo de tinta y el hacer menos presión al escribir. Como él mismo me convenció de llevar un diario de campo en papel, a veces tengo que escribir decenas de páginas y con un bolígrafo tradicional mi mano izquierda terminaba desecha.
Así que después de leer foros y páginas decidí hacer la prueba. Busqué las mejores marcas y mi decepción fue mayúscula al ver que las mejores plumas no bajaban de ciento cincuenta dólares, llegando hasta los quinientos o más. Así que fui a la Office Depot y me compré una de cien pesos para ver si me gustaba la experiencia o no.
Pronto me di cuenta de las ventajas: En efecto, la presión requerida para escribir es minúscula. Esto hace que escribir mucho sea menos cansado. Por otra parte, la tinta que traía esa pluma no era demasiado buena, pero ciertamente era mucho mejor que la de cualquier bolígrafo que yo tenía. Otra ventaja es, por supuesto, que uno puede elegir el tipo de tinta y su color, y aquí las opciones son casi infinitas. Mientras que los bolígrafos generalmente se encuentran en negro, azul, rojo y verde, encontrar otros colores es bastante inusual y normalmente la tinta es de pésima calidad. Los bolígrafos morados, amarillos o cafés que he utilizado no me dejan muy feliz. Por otra parte, las plumas pueden encontrarse en grosores muy variados, desde puntos extra finos a muy gruesos, propios de la caligrafía. El punto es que las opciones son más.
Así que ya me compré una Lamy Safari de veinticinco dólares, de punto fino, para complementar la que ya tenía. Claro, está la molestia de saber utilizarla, de no mancharte y de mantenerla limpia. Pero a la larga parece que paga.
* * *
Si tienen ustedes que elaborar ensayos académicos, saben del mucho tiempo que uno invierte en citar correctamente y poner la bibliografía con todas las normas de alguno de los sistemas más utilizados. En la facultad de ciencias humanas nos piden mucho el APA, los historiadores usan más el sistema de Chicago y otros podrían utilizar el Harvard. En ingeniería existen otros sistemas y en matemáticas otros. Pero básicamente el objetivo es el mismo: Señalar nuestras fuentes y hacer comentarios en el texto.
Hacer eso en manualmente en programas como Word es una verdadera tortura. Incluso el Word tiene una opción para citar correctamente en muchos sistemas. Comencé a usarlo y me resultó bastante útil, hasta que me di cuenta de que no te permite exportar fácilmente las fuentes y que, finalmente, es un sistema cerrado y muy limitado. Pero, por favor, ¿qué otra cosa podía esperar de Microsoft?
Hay software especializado que permite tener una colección enorme de fuentes bibiliográficas y que se integran con el Word y el OpenOffice. Nos permiten organizar nuestras fuentes y citarlas fácilmente cada vez que las necesitemos. Uno de esos programas es Zotero, EndNote y otros.
Pero Eduardo Cerda me recomendó uno que he estado utilizando y es gratis. Además tiene una versión para Linux, lo que me convenció a instalarlo.
Es un software muy bueno que nos permite no sólo organizar nuestras fuentes, también respaldarlas en su servidor y subir un máximo de 500 megas de PDFs gratuitamente para tenerlos en línea y compartirlos con el mundo. Es también una red social académica, donde uno comparte sus propios artículos y se conecta con otras personas trabajando los mismos temas. Tiene el potencial para ser una herramienta excelente y casi indispensable.
Sin embargo, algunos detalles necesitan pulirse. Es muy difícil crear un estilo bibliográfico propio. Hace poco presenté una ponencia en donde exigían una forma muy concreta de presentar la bibliografía y Mendeley no me pudo ayudar a hacerla, la tuve que modificar manualmente lo cual fue una verdadera decepción. Además, la opción de vigilar carpetas a veces me produce documentos duplicados y cuando es necesario cambiar todo el estilo de un documento tampoco se puede hacer fácilmente. Aún así, va por buen camino.
Si quieren escribir ensayos seriamente, o están pensando en
* * *
Hablando del Word, ¿cuánto tiempo invierten en darle formato a sus documentos? Estoy casi seguro de que le invierten más tiempo al formato que al contenido del documento. Esto no debería ser así, los procesadores de texto únicamente deben dejarnos concentrarnos en el contenido de lo que queremos escribir, el darle formato es un paso posterior que debería ser trivial.
Los editores WYSYWIG se inventaron para que no hubiera discrepancia alguna entre lo que vemos en la pantalla y lo que aparece en la impresora. En un principio fueron una excelente idea, pero con el tiempo se han visto sobrecargados de opciones. Por otra parte, manejar los formatos de programas como el Word es una batalla constante entre que el programa adivina lo que quiero hacer, y lo hace sin mi permiso. ¿Cuánto no batallamos deshaciendo las "sugerencias" de Word? Cuando nos cambia las minúsculas por mayúsculas, o nos pone sangría donde no la queremos, o inicia una lista numerada cuando no es nuestra intención. O si inició una lista de viñetas y no está a la distancia que nosotros queremos. Ese tipo de cosas nos arrebatan la vida de las manos.
Es por ello que, harto de Word (y de OpenOffice a todo esto), decidí buscar alternativas y llegué a LaTeX. Es un lenguaje que nos permite escribir primero y dar formato después. Se utiliza principalmente en los textos académicos de áreas como física, matemáticas e ingeniería, pero puede servir a cualquier persona. Es parecido al HTML y se puede escribir en un bloc de notas.
Sin embargo, después de luchar un poco con el lenguaje y buscar en Internet, llegué a un editor WYSYWIG para LaTeX llamado LyX. La verdad facilita mucho el aprendizaje. Esto puede parecer contraproducente, ya que precisamente de este tipo de editores estoy huyendo. Aún así, en este caso me ha ayudado bastante. LyX no es tan sencillo de aprender, pero como digo, a la larga ahorra muchísimo tiempo: Uno se concentra en escribir, y al final se genera un PDF con las características que necesitamos. Normalmente se miran mucho, mucho más elegantes que un documento de Word (¡buaj!) y su look es inconfundible.
LaTeX es tan bueno que incluso libros y tesis completas se hacen con él, y pasarlas a cualquier otro formato es algo trivial. Además, cada que se guarda el documento, y se abre en cualquier otra computadora (¡cualquiera!) ni una sola letra se mueve de lugar. Intenten eso con Word.
Me voy a dormir.







2 comentarios:
guau, que post tan ilustrador.
Creo que sí hemos platicado. Tal vez te sueno familiar porque hace tiempo hice un reportaje de autores del libro Ni desierto ni maquila ni frontera.
Me da gusto que no hayas abandonado tu blog.
Saludos!
Voy a asumir que me importa tu "reality life":
Wow, estás tan in, you represent everything I want to be; saludos; en la noche tacos; el fin san dieguito! (Why anyone needs to know this gratuitous information, is beyond me).
Publicar un comentario