El canal podcast resucita de entre las cenizas

En el 2006 inicié un programa de radio por internet (podcast) en donde hablaba de temas que me llamaran la atención en el momento y ponía música que me gustara. Muchas personas fueron contribuyendo ocasionalmente y algunos de esos episodios todavía me entretienen. Para cuando lo inicié, ya había tenido experiencia en radio FM, pero publicar los programas en Internet siempre me ha gustado mucho más. No tener que limitarte y poder tratar los temas que a mi me gustan es una oportunidad única.

Por falta de espacio en Internet, problemas con el hospedaje y muchas otras cosas, la mayor parte de los episodios ya no estaban en línea. Sin embargo, este año me propuse ponerme las pilas y ya tenemos un dominio y los viejos episodios irán apareciendo ahí también.

Siempre he sido cuidadoso de guardar todo lo que hago en la vida. A veces he tenido pérdidas pero por la mayor parte todavía tengo todo. Originalmente publicaba los episodios en una baja calidad, por cuestiones de ancho de banda. Aún así, siempre tuve el cuidado de guardar también un archivo en alta calidad. Todos ellos estarán disponible en un nuevo sitio web dedicado exclusivamente al podcast.

Se pueden suscribir al nuevo blog, escuchar los episodios en línea y el plan es que próximamente estemos en iTunes. Ya tenemos un excelente nuevo episodio donde se explica de qué se tratará esta nueva etapa, que tiene cosas interesantísimas. Estoy muy emocionado al respecto.

Entren al nuevo URL:

Publicaciones recientes

Algunos de mis textos han aparecido en revistas recientemente. Los menciono aquí por si les interesa checarlas y para que luego no se me olvide que alguna vez lo hice.

Hubo un número de la revista Generación (de noviembre, creo) coordinado por Elma Correa donde apareció un texto mío. Lamentablemente creo que no hay versión digital pero creo que la venden en las librerías Educal y otras.



En el semanario bajacaliforniano 7Días se republicó mi artículo sobre Peña Nieto en diciembre de 2011.


La pueden descargar de aquí: http://bit.ly/yxlUV6



En la revista Diez4 de Tijuana se publicó un texto sobre Andy Kaufman:


La pueden descargar y leer en línea de aquí: http://diez4.com/diez4/2012/_revista/humor-enero-2012/

Espíritu navideño

Esta madrugada llegué solo a mi casa, como de costumbre. Mientras abría la reja para meter mi carro se me aproximó un tipo solitario. Me pidió de favor si le prestaba mi celular para hacer una llamada al otro lado. Internamente pensé "ya valió madre." Esa es la típica línea que uno escucha en una calle solitaria, en la madrugada, antes de ser asaltado.

Y la calle estaba sola, totalmente sola. Todos de fiesta todavía o ya dormidos. Me explicó que lo habían botado para este lado y que necesitaba llamar a alguien en estados unidos. En fin, le comenté que no tenía crédito. Una mentira, por supuesto, quería quitármelo de encima. Esperaba que justo después de decirle eso me diría: "Cáite con todo lo que traes." Pero no, cambió la estrategia y me pidió una moneda de cinco pesos. Otra de las típicas líneas que uno escucha antes de quedarse sin cartera. O sin carro en el peor de los casos.

Le dije que no tenía feria. Otra mentira. Quería verme lo menos atractivo para ser asaltado. Sé que no me creyó. El tipo se decepcionó y, al ver mi falta de cooperación, me dio las gracias y siguió avanzando. Sólo volteó para comentarme que los teléfonos públicos tampoco funcionan.

Fuck. En realidad quería hacer una llamada.

Merry christmas!

Peña Nieto y Cantinflas



Ya para este punto mucha gente vio el vergonzoso video donde Peña Nieto queda en ridículo en la FIL de Guadalajara. Durante la presentación de su libro le hicieron una pregunta dificilísima (aunque el que preguntó aclaró que era "más fácil"): ¿Qué libros han marcado su vida personal y política?

Para responder, Peña Nieto recurrió inmediatamente al personaje de ficción que todos los mexicanos conocemos: Cantinflas. Comenzó a hablar y hablar, intentando disfrazar el hecho de que no es un lector. Mencionó la Biblia, "La silla del Águila" de Enrique Krauze (es de Carlos Fuentes) y otros libros "que no recuerdo." Obvio la Internets no se quedó callada y ha rolado y retwitteado el video hasta el cansancio, generalmente aderezado con comentarios de "ignorante," "¡qué vergüenza!" Etc., etc. Por mi parte, no estoy ni sorprendido ni indignado. Creo yo que ya me insensibilicé sobre este tema.

Es muy, muy fácil burlase de él, y creo que si hay razones legítimas para hacerlo. Para empezar, estaba presentando un libro que supuestamente él escribió. Para continuar, se trata de un candidato a la presidencia, y por algún motivo el pueblo mexicano espera que la persona que va a ser presidente debe también ser un lector.

Si tomamos en cuenta que en la democracia un presidente debe ser alguien que represente a las mayorías, creo que en el aspecto de la lectura Peña Nieto representa muy bien a los mexicanos. Hace poco estaba platicando con un ingeniero en sistemas que alegaba que, cuando fue confrontado con que no leía, respondió sólo leía "cosas que le sirvieran a él." Le pregunté qué libros lo habían marcado como ingeniero y respondió: "Uno que es de matemáticas que es como el Leithold...", comenzó a hacer gestos como tratando de recordar el nombre. "¿El Larson?", le pregunté y respondió que si.

Ese es un libro obligatorio en varios cursos de cálculo de ingeniería. Le pregunté si había leído "The mythical man-month," de Fred Brooks; "The art of computer programming" de Donald  o "Operating Systems" de Andrew Tanenbaum. Todos esos libros cambiaron significaticamente la programación, se podría decir que la transformaron desde el momento de su publicación. Su rostro me dijo inmediatamente que no había leído ninguno, ni siquiera sabía que existían. Inmediatamente comprendí que la respuesta que me dio era la de un no-lector. Casi nadie responde que no lee, nadie quiere quedarse callado ante una respuesta tan reveladora. Todos tenemos la idea de que leer es bueno y que te "hace inteligente" (cosa falsa), así que lo que todo mundo hace ante la pregunta es buscar el nombre de algún libro del cual leyó dos o tres páginas.

Yo hago mucho esa pregunta "facilita" que le hicieron a Peña Nieto y casi nadie me sabe responder. Luego, luego sale Cantinflas. No sólo eso, quedo como un mamón, cosa que al parecer me sale natural. ¿Cómo me atrevo a poner a la gente en evidencia? Mai gad. Yo le pido a toda la gente que lo critica que se hicieran la misma pregunta.

La triste realidad es que a la mayoría de la gente ningún libro le ha marcado la vida. Han hojeado algunos libros de texto en la escuela, y por obligación, pero fuera de ello no tienen mucho más que responder. Sería más fácil preguntar qué película ha marcado sus vidas, cosa que también pregunto y obtengo respuestas muy decepcionantes.

Pero, me dirán ustedes, Peña Nieto no es sólo una persona más, es un candidato a la presidencia, y todos esperamos cualidades excelentes de nuestros políticos por que tienen una gran responsabilidad en sus manos, y blah, blah, blah. Yo respondo: ¿Por qué esperamos políticos mejores a nosotros? Como ya dije, pienso que desde muchos puntos de vista, los políticos sí nos representan.

Por desgracia me interesa escribir. Esto me incomunica bastante con el resto del mundo. La gente que lee se cuenta con los dedos de una mano y es muy difícil encontrarla. En un semestre más terminaré mi maestría y mi tesis, y estoy haciéndome a la idea de que sólo la leerán otros académicos. Lo más probable es que, si publico mi tesis como libro, prácticamente nadie la leerá. La triste realidad es que México no es un país de lectores, y la vida es solitaria para los sí-lectores.

Mis estudiantes muchas veces me dicen que uso "palabras muy raras," no captan mi sarcasmo y a veces se van hacia las interpretaciones más obvias sobre lo que dije. No puedo hablar con sutilezas, tengo que decir "esto es esto y esto es lo otro" bajo riesgo de no poder comunicarme. Por ejemplo, a veces encuentro a muchachos comiendo dentro del salón, y les recuerdo que eso está prohibido. Les digo: "Muchachos, la persona que esté comiendo va para afuera. Es más, la persona que esté pensando en comida va para afuera también." Nunca falta el estudiante que, de manera completamente seria, me pregunta: "Profe, ¿cómo va a saber en qué estamos pensando?" En fin, broma muy sofisticada.

A mucha gente le pasaba la dirección de mi blog y me comentaban que se habían clavando viendo las fotos. El texto era únicamente decoración alrededor de las imágenes. Estoy seguro de que más de una persona le habrá dado click al vínculo a mi blog en Twitter o Facebook y no habrá leído esto porque "es mucho." Esa es una de las críticas que le hago a Twitter: Nos hace no leer. Dejamos de ser lectores y nos hacemos "followers" y dejamos de escribir y nos hacemos "retwitteadores."

Ojo: No estoy defendiendo a Peña Nieto, sé que alguien que no puede leer sutilezas lo interpretará así. Creo que él es solamente una pequeña muestra de un problema mucho más grande, de una situación que me gustaría que se resolviera pero cada día veo que se está agravando.

Muchos libros han cambiado mi vida. Sí, ahora viene aquí la parte más mamona y arrogante de este escrito. He aquí algunos libritos que marcaron mi vida y el por qué. Algo que se malinterpreta muy seguido es que esta es una lista de libros que me parece excelente o que estoy de acuerdo con ellos en un 100%. Muchos de ellos sí, pero les recuerdo, son libros que cambiaron mi vida. Alguien puede ser transformado por Twilight o por Harry Potter o por el libro Mormón. Depende mucho de en qué periodo de nuestra vida estemos y cuáles han sido nuestras lecturas anteriores y si realmente tiene que ver con lo que nosotros creemos es bueno. Incluso pueden ser libros que marcaron nuestra vida negativamente, aunque me enfocaré aquí a lo positivo. En fin, va la lista:

  •  Friederich Nietzsche - Así habló Zarathustra: Este libro me dio el empujoncito necesario para salirme de la religión. La cuestionó tan duramente y me hizo pensar en cosas que ni siquiera había considerado. Hasta la fecha no puedo alardear de haberlo comprendido totalmente, pero es muy difícil terminar igual después de leerlo.
  • Julián Carrillo - Teoría lógica de la música: De nueva cuenta, me hizo cuestionar lo que es la música y desarrolló un nuevo sistema musical que, por desgracia, no tuvo muchos adeptos, pero que creo que realmente podría ser una buena alternativa a la partitura. Es un trabajo verdaderamente revolucionario.
  • Miguel de Cervantes - Don Quijote de la Mancha: Lo he leído ya muchas veces y nunca deja de sorprenderme. Una novela graciosa, fresca, llena de sabiduría y habilidad. No se escribe mejor que esto.
  • Heriberto Yépez - A.B.U.R.T.O.: Me hizo darme cuenta de que la buena literatura puede tratar de temas que me son increíblemente familiares. El libro tiene una sección, por ejemplo, sobre los libros que había normalmente en una comercial mexicana y cómo son leídos por gente como Mario Aburto.
  • Stephen Hawking - Breve historia del tiempo: Otro libro que me cambió la idea sobre algo, en este caso sobre el universo. Stephen Hawking explica principios avanzadísimos de la física con manzanitas.
  • Célestin Freinet - Parábola para una pedagogía popular: Después de leerlo terminé enojadísimo con las escuelas en las que había estado, y hasta la fecha no estoy muy contento sobre la forma y organización de ellas. Expresar las ideas de este libro en mi trabajo me ha ganado muchas discusiones y una persona que ya no me habla. Así de bueno es.
  • Karel Reisz - Technique of film editing: Después de leer este libro ya no pude ver las películas igual. Entendí el lenguaje visual y cómo nos comunica. Lo acabo de ver como a cuatro dólares en Amazon y me lo acabo de comprar, quiero leerlo de nuevo.
  • Pekka Himanen - La ética del hacker y el espíritu de la era de la información: Me hizo comprender muchas cosas sobre el mundo hacker y me hizo ver que realmente es un tema enorme. Al grado que mi tesis de maestría gira en torno a este tema.
  • Isaac Asimov - Yo, robot: Un libro de cuentos que leí en la primaria y que nunca me ha abandonado. Era la primera vez que yo leía sobre robots tan avanzados.
 Y otros que ya no me acuerdo.

Beavis and Butt-head



Cuando me enteré de que volverían a hacer episodios de Beavis and Butt-head pensé que no sería muy buena idea. Yo los veía desde que iba en la secundaria hasta que salieron del aire. En esa época MTV era una canal de música con algunas caricaturas y programas de otro tipo, pero eran la minoría. Además, tenía una actitud medio rebeldona que no sé si todavía tiene por que hace años que no veo el canal. Ahora en MTV casi lo único que puede verse son reality shows no muy interesantes.

Pero estaba equivocado: Fue una excelente idea. Increíblemente, Beavis and butt-head en esta década pueden servir aún más para parodiar la estupidez de la televisión. Increíblemente, ellos ahora son más inteligentes que los protagonistas de los reality shows sobre adolescentes, e incluso que la gente que sale en Jersey Shore.

Algo de lo que hacían durante los noventa era mirar televisión y criticar los videos que pasaban por MTV. Como hoy no hay videos, así que critican los reality shows y la gente que aparece en ellos. En uno de los primeros episodios se quejan de que una las muchachas que sale en 16 and pregnant es una "horrible actriz" pero pronto se dan cuenta de que no es una actuación, es real. "Entonces no es una horrible actriz, sólo una horrible persona."

 

Sobre este tipo dice Butt-head: "Hey, Beavis, this guy looks like he might be stupider than us." Beavis dice: "He should, like, tie a chain from those things on his lip to the things on his ears and like, hold his mouth shut."


Es increíble: En el MTV actual, Beavis and Butt-head son los nerds.

Type in spanish



Los que hablamos español cargamos a cuestas una molestia constante cuando usamos computadoras: Cada teclado es diferente. Hay unos que tienen la arroba en la letra Q, otras arriba del número dos. Otros tienen una tecla para poner diéresis y otros no. La tecla del acento puede estar en diferentes lugares. Algunos traen cedilla, otros no. Hay una gran cantidad de disposiciones del teclado en español, por lo que nunca sabemos a qué teclado nos enfrentaremos.

A esto hay que sumarle que en gran parte de las ocasiones el software no está bien configurado. Esto resulta en que la figura pintada en las teclas no corresponda con lo que nos aparece en pantalla cuando la tecleamos. Tenemos que estar imaginando mentalmente cuál es la tecla que nos ayudará, por lo que intentamos varias posibilidades y revisamos en la pantalla qué es lo que salió.

¿Por qué no es posible tener un sólo estándar para el español? Así nos quitamos de broncas, como los gringos. Allá sólo hay una disposición en inglés. Obviamente como de allá nos llegan todos los estándares, los acentos no fueron considerados en el teclado. Tampoco la eñe. Tonces, añadir esas funcionalidades han sido tareas tardías y descoordinadas.

Estaría feliz si se adoptara como estándar la distribución "English international". Tiene exactamente todo lo que yo necesito: Los acentos se hacen presionanto Alt Gr +  la vocal, y la eñe igual. Todo se queda en el mismo sitio del teclado en inglés, el cual es bastante práctico.

Otra cosa que me parece siempre bien necesaria hacer en todo teclado es intercambiar las teclas Control y Caps lock. Esta última no me sirve para nada: NO ME GUSTA GRITAR EN INTERNET. Control, en cambio, la utilizo a cada rato. No es conveniente tenerla en la mera esquina, accesible solamente al dedo meñique, el más débil de la mano.

¿En qué beneficia? En programas como los navegadores web, muchísimo. Imaginen que ven una palabra en Internet de la cual quieren saber el significado. Lo que yo hago es únicamente seleccionarla y presionar: Ctrl + C (copiar), Ctrl + T (nueva pestaña) y Ctrl + V (pegar) y de inmediato comienzo a buscarla en Google. Con la práctica estas combinaciones de teclas podemos hacerlas en menos de un segundo. Se facilitan mucho más cuando intercambiamos el Control por el Caps Lock.

En fin, estaba en máquina ajena y decidí soltar mis frustraciones en el blog. You can go about your business. Move along.

Terminator Salvation (1/2)

Es imposible para un blog que anuncia en su encabezado que habla de inteligencia artificial no tratar el tema de la reciente película Terminator Salvation (2009).

Las objeciones en contra la viabilidad de la inteligencia artificial surgieron casi desde los orígenes del campo. El matemático Alan Turing, pionero en la investigación de este tema, clasificó estas objeciones en 1950.

inteligencia artificial

Él fue responsable del tan citado Test de Turing, un método para determinar si una máquina está pensando o no. Variaciones de este test pueden encontrarse en internet bajo el nombre de CAPCHA, y sirven para diferenciar a un ser humano de una máquina.

inteligencia artificial,informática

En el cine y literatura, una representación clara es el test de Voight-Kampff en Blade Runner.

inteligencia artificial,ciencia ficción

Este test tiene sus orígenes en una afirmación de René Descartes en su Discurso del método:
Y aquí me extendí particularmente, haciendo ver que si hubiese máquinas tales que tuviesen los órganos y figura exterior de un mono o de otro cualquiera animal, desprovisto de razón, no habría medio alguno que nos permitiera conocer que no son en todo de igual naturaleza que esos animales; mientras que si las hubiera que semejasen a nuestros cuerpos e imitasen nuestras acciones, cuanto fuere moralmente posible, siempre tendríamos dos medios muy ciertos para reconocer que no por eso son hombres verdaderos; y es el primero, que nunca podrían hacer uso de palabras ni otros signos, componiéndolos, como hacemos nosotros, para declarar nuestros pensamientos a los demás, pues si bien se puede concebir que una máquina esté de tal modo hecha, que profiera palabras, y hasta que las profiera a propósito de acciones corporales que causen alguna alteración en sus órganos, como, verbi gratia, si se la toca en una parte, que pregunte lo que se quiere decirle, y si en otra, que grite que se le hace daño, y otras cosas por el mismo estilo, sin embargo, no se concibe que ordene en varios modos las palabras para contestar al sentido de todo lo que en su presencia se diga, como pueden hacerlo aun los más estúpidos de entre los hombres; y es el segundo que, aun cuando hicieran varias cosas tan bien y acaso mejor que ninguno de nosotros, no dejarían de fallar en otras, por donde se descubriría que no obran por conocimiento, sino sólo por la disposición de sus órganos, pues mientras que la razón es un instrumento universal, que puede servir en todas las coyunturas, esos órganos, en cambio, necesitan una particular disposición para cada acción particular; por donde sucede que es moralmente imposible que haya tantas y tan varias disposiciones en una máquina, que puedan hacerla obrar en todas las ocurrencias de la vida de la manera como la razón nos hace obrar a nosotros.
Turing era homosexual, y a pesar de haber colaborado con el gobierno inglés en la decodificación de los códigos de encripción nazis, fue discriminado por sus preferencias y después de un juicio donde no creyó necesario defenderse, se le dieron dos opciones: Ir a la cárcel o someterse a un tratamiento hormonal que eliminaría sus preferencias "patológicas" (junto con el resto de su sexualidad). Turing optó por la segunda opción. Fue un desastre: Las inyecciones de estrógeno le provocaron el crecimiento de los senos, aumento de peso e impotencia.

En 1954 fue encontrado sin vida en su sótano de su casa con una manzana mordisqueada en la mano. Estaba contaminada con cianuro.

informática

Algunos especulan que éste es el origen del logotipo de Apple Computer Inc., pero no hay evidencia que lo sustente. Otras fuentes añaden que el arcoitis representa el "orgullo gay". Infundios. (Actualmente, existe un movimiento que intenta lograr que el gobierno inglés se disculpe por la persecución injusta hecha a Turing.)

Dentro de las objeciones presentadas a la inteligencia artificial, Turing habla de la llamada "objeción de las cabezas en la arena": Si hay máquinas pensantes, existe la posibilidad de que piensen mejor que nosotros, se rebelen y nos dominen. Este miedo a nuestras propias creaciones puede rastrearse a obras como Frankestein (1818). El "jugar a dios" y pagar las consecuencias es uno de los temas más antigüos de la ciencia ficción y, por lo tanto, del cine.

The Terminator (1984) es una de las versiones más logradas sobre el tema. Ataca directamente una de las objeciones catalogadas por Turing: En la cinta, una red mundial llamada Skynet adquiere conciencia, se rebela contra los humanos y comienza una operación de exterminación. Debido a que los sobrevivientes de la catástrofe nuclear iniciada por Skynet lograron hacer refugios subterráneos para ocultarse y sobrevivir, las máquinas respondieron con el desarrollo de robots humanoides con piel humana para infiltrarse en las bases y exterminar a todos los humanos dentro de ellas. Éstos cyborgs eran prácticamente indestructibles.

cine,inteligencia artificial,ciencia ficción

Un hacker del futuro, de nombre John Connor, había adquirido el suficiente conocimiento técnico y la estrategia para vencer a las máquinas encontrando sus debilidades. Después de atestar varios golpes duros a Skynet, las máquinas decidieron tomar medidas drásticas: Inventar una máquina del tiempo para enviar un Terminator al pasado y asesinar a la madre de John Connor, previniendo cualquier posibilidad de derrota.

Los humanos descubrieron el plan demasiado tarde, cuando encontraron la máquina del tiempo, el Terminator ya había sido enviado. Como medida preventiva, enviaron a un soldado para proteger a Sarah Connor, y posteriormente destruyeron la máquina para prohibir más viajeros.

cine,ciencia ficción

La trama es redonda y bien ejecutada. James Cameron contaba con un presupuesto minúsculo, pero esto no evitó que The Terminator se convirtiera en una de las mejores películas de ciencia ficción. Estoy seguro de que Cameron estaba familizarizado con las ideas de Turing.

Uno de los puntos fuertes en la trama es la contraposición Eros/Tánatos. Dos grandes fuerzas son las que luchan en el filme: La vida (el hombre) y la muerte (el robot). El primero luchará hasta su último aliento por salvar a Sarah Connor (y por lo tanto a la humanidad) y el segundo por matarla. Incluso cuando el robot está partido por la mitad y ya sin piel, estira el brazo para estrangularla.

cine,ciencia ficción
Los Ángeles después del apocalipsis nuclear.

Las secuelas no han añadido gran cosa más que efectos especiales y agujeros en la trama. En la segunda película son dos robots los que luchan. ¿Cómo es posible que hayan viajado por el tiempo si la máquina ya había sido destruida? Además, si lograron enviar a otro Terminator, ¿qué impide a Skyney enviar diez mil más?

ciencia ficción,inteligencia artificial

Pero es la cuarta entrega de la saga, Terminator Salvation, la que es más insultante. También intenta hablar de inteligencia artificial pero está plagada de estupidez natural. Con este tipo de productos, y al ver cómo actúan los personajes de la película, no es de extrañar que las máquinas quieran exterminarnos.

(Continuará.)

Visceral

Uno de mis más grandes sueños de la infancia era presenciar un accidente
sangriento y visceral: Un suicidio, un atropellamiento, una explosión, balacera,
el desplome de algún muro que se lleve a dos o tres humanos, etcétera.


Tal vez por eso hacía esos dibujos. Los de tripas, hígados, cerebros, venas y
ojos regados por doquier, unidos tenuemente por un último resquicio de vida, en
el umbral de convertirse en materia orgánica putrefacta, apestosa, agusanada.
Moviéndose apenas, quién sabe para qué.


Piénsenlo: ¿Qué necesitan para estar destripados? ¿Qué tanto les falta para que
sus arterias comiencen a vaciarse irremediablemente? No mucho. Me parece más improbable el hecho de que absurdamente nuestras partes continúen pegadas, unidas, intercambiando fluidos todavía, cuando existen millones de cosas en este universo dispuestas a transportarnos a ese estado mucho más comprensible y sensato que es la no-vida, que quién sabe lo exista eso a lo que llaman muerte.


Las explosiones que lanzan pedazos refritos de carne, pelo y huesos también
abundaban en mi imaginación. Parte por parte se arrancarían los trozos. Detenía mis fantasías en una cámara lenta casi alto-total. Digamos, visualizaba un rostro siendo despellejado por una onda de choque, arrebatado de sus dientes, lengüeteado por las llamaradas incandescentes de una explosión inexplicable, al menos inexplicable para el cerebro que acaba de licuarse por culpa de ella.


¿En qué momento deja de ser él? ¿En el preciso instante cuando se queda sin
extremidades? ¿Cuando apenas se está arrancando la última? ¿Cuando las vísceras se encuentran tiradas delante del tórax palpitante? ¿Una vez que queda
convertido en un carbón irreconoscible? ¿Cuando la cabeza se separa del cuerpo? ¿Cuando se derrama la mitad de los sesos? ¿Tiene tiempo para darse cuenta de lo que sucedió? ¿Importa?


Me detenía también a observar el espectáculo de un perro atropellado, patas
arriba y con el vientre reventado, tratando de adivinar cuales de esos pedazos
negruzcos llenos de moscas sería el estómago, el páncreas, los pulmones. Algunos gatos quedaban como un tapiz marrón de pelos a media calle, ni forma de gato tenían.


El día en que me suceda eso a mí, será una verdadera lástima no poder contemplar las expresiones faciales de los testigos. Se quedarán mudos, y su cerebro intentará buscar sentido y figura a lo que siempre fueron pedazos de materia. Cuando me suceda eso, cuando llegue mi hora, tendré la respuesta a las dudas que me invaden desde niño, pero la dejaré embarrada por todas partes, irreconocible e inútil como toda materia de este universo.


Atte.
BadBit

Nola Paola

Mientras
el boogie-woogie
de tu cabeza
desemboca en chicoteos cabelludos
los lentes de pasta
casi caen
cuelgan del precipicio de tu nariz
aferrados con horror
Un índice gigante y salvador
los lleva
de nuevo
a la cima.

Iluminada por el láser
muestras brackets
rojizos
manchados por el colorante de tu paleta
Zapateas

Con tus vibraciones
imagino
las profundidades de tu hipocentro
me aproximo a tu perihelio
Te me muestras
estúpidamente feliz
y contagiosa
en un sistema
nolacéntrico

Reflexiones desde donde comienza la carne asada

Hace poco me contaron que una maestra de una universidad de la cual no diré el nombre dijo que los mexicalenses son todos incultos. Que los taxistas de su ciudad natal poseían más cultura que cualquiera de los estudiantes de esa escuela. Si, adivinaron bien, es chilanga. Por ese tipo de actitudes nos caen tan bien a los norteños.

El Distrito Federal, y quizá podríamos generalizar a gran parte de mesoamérica, sigue con el trauma de la conquista. Todavía sienten la bota de los españoles presionándoles el cuello, el sistema de castas marcadísimo que ya existía desde el imperio Azteca se vino a despedazar y reforzar mediante la violencia castellana. El único consuelo es aparentar no ser parte de los sometidos.

He ahí el zeitgeist chilango: Yo soy más de lo que soy. No estoy jodido, soy más que tú. Un sentimiento de inferioridad tremendo compensado con aparentar desesperadamente lo contrario. Ni de chiste se te ocurra decirle a un chilango: Muertodehambre. Lo habrás hecho rabiar seguramente.

El cine mexicano de la actualidad es básicamente el cine chilango. Se enfatiza constamente el estatus y cómo aumentarlo, todos los personajes están traumatizados con su condición. De hecho, en la reciente Sultanes del sur (2007) hay un diálogo odioso acerca de cómo el color de tu piel te hace ser más “indio” entre más moreno sea. Y quieren que los norteños nos traguemos todo lo que se excreta del centro. No por nada también se les conoce como “defequenses”.

Hace tiempo platicaba con unas chilangas, y me decían: “¿Verdad que no tenemos acentoooo?”, alargando la última sílaba de manera que sonaban, bueno, chilangas. Fue mucho esfuerzo el que hice para con carcajearme en su rostro, y decirles que yo sí se los notaba “poquito”. Al final de cuentas, su teoría (y estoy parafraseando) es que el acento que nosotros conocemos como “chilango” es el perfecto, y conforme los mexicanos se van alejando del DF, se alejan más de la perfección lingüística.

Casi como cuando en el programa de Chabelo nos decían que éramos “los cuates de provincia”. La palabra provincia, según Wikipedia, viene del Latín, y designaba a los territorios conquistados fuera de Italia. Así que, los generosos chilangos nos daban oportunidad de ser partícipes de su grandiosidad, y quizá podríamos ganarnos algún premio.

José Vasconcelos plasmó este ideario con su infame frase: “Donde termina el guiso y empieza la carne asada, comienza la barbarie”, refiriéndose al norte del país. Incluso ahí siguen resonando las palabras: No estoy jodido, soy más que tú.

Hace poco pasaba por una de las tantas “Megas” que existen en la ciudad, y miré el slogan publicitario: ¿Vas al súper, o a la comer? Creo que ningun norteño va a ninguna de las dos. Nunca hemos dicho súper. Es el mercado, palabra que en el centro del país tiene una connotación muy diferente. ¿La comer? ¿Así o más chilango?

Creo que es bastante malo tener que cargar con un trauma a cuestas, pero es peor pretender que el resto del mundo debe soportarlo por obligación. Por favor, amablemente les pedimos que dejen todos esos complejos allá cuando vengan, aquí no nos importa su estatus. Espero haber explicado un poco el porqué nos caen tan gordos los chilanguismos en el norte. He dicho.

Candy flip

Subió sus mallas rayadas hasta casi la rodilla antes de caer de espaldas. Giró para quedar  bocarriba sobre la colcha rosa que cubre su cama. Después de marcar, retuerce con su dedo el cable espiral del teléfono, mientras conversa con su amigo de MySpace. Su pie izquierdo está en el aire, el pulgar sube y baja distraído, revienta la burbuja de su bubble gum. Pasarán por ella a las siete.

Alista su iPod y su fake ID, por firewire transmite sus últimos MP3. Hace una cola de caballo con su cabello de mechones rosas, la atrapa con una liga fosforescente. Pinta su boca con lipstick rojo y sombrea sus ojos de verde. Brincotea frente al espejo junto a un póster de Bobby Darin, se coloca en la lengua su arete favorito, el de la fresa. Observa impaciente en la pared su reloj digital.

Llega el convertible casi puntual, el joven con chaqueta de football suena el claxon. Ella baja por la ventana, Converse por delante. Al caer sobre las hojas secas el aire levanta su falda decorada con un poodle. Corre hacia el auto, sube de un brinco, encienden la radio, suenan los Beach Boys. Sigue masticando su chicle. Él la mima, ella saca su pierna con mallas coloreadas de arcoiris fuera del auto, el pulgar subibaja de nuevo.

I'm gettin bugged driving up and down the same old strip.
I gotta find a new place where the kids are hip.
My buddies and me are getting real well known,
yeah, the bad guys know us and they leave us alone.

Echan atrás la cabeza al beber con dos popotes de su malteada bicolor, la mesera se aleja en patines. Endulzan la mezcla con dos cubos de LSD. Él se aproxima a la rockola, selecciona una canción de Envy. El disco negro gira y gira, la aguja recorre el pequeño surco. Ambos se balancean, dejan caer los brazos y bajan los hombros, o bien sacuden la cabeza y brincan según convenga, como aprendieron en YouTube.

Salen a buscar a sus amigos. Los encuentran jugando Xbox, se saludan sin mirarse casi. Con vasos de Seven-up y Coca-Cola, tragan la píldora mágica que dice “cómeme”. Se apagan las luces, la noche descubre la solitaria lava lamp en una esquina, la música llena el lugar. Love, peace, extasy.

*    *    *

“Me dejas comment en MySpace”, dice ella al quitarse el iPod. Descubre que perdió su bra. Salta fuera del Corvette, aplasta las hojas secas y abre su ventana de madera. Sin mirar fuera, ni prestar atención, la cierra. Los colores brillantes de su vestido y mallas desaparecen tras las persianas. La música se escucha inmediatamente a través de los vidrios, se mira la sombra de alguien que se desviste. Love, peace, ecstasy.

Él enciende su radio, bambolea la cabeza mientras se aleja en la oscuridad de la noche, abriendo una brecha en el aire claro, limpio y silencioso que deja detrás la lluvia. La letra de la canción se escucha cada vez más lejos, con su voz de lollypop.

Me subo al coche veloz, voy en camino.
Dejo mi vida atrás, me voy muy lejos.
De mi ya nunca sabrás, vas a extrañarme.
Aunque tu digas que no. Eso no es cierto, no.

Banshee beat

Con giros sonoros activó el titiritero de mi neocórtex. Te retorcías cíclicamente, feliz en supernova tornasol, dentro de cuatro paredes blancas, sucias, manchadas: Nuestro universo. Hizo acto de presencia nuestra incompletencia (hueco en las entrañas). Salimos, amor.

El asfalto monocorde, como lengua cosquilleada por nuestras suelas (pasos polifónicos), desenvolvía un día de borboteante egotrip. Camino amarillo hasta el Mago de Oz. Gurú adorado, sonrosado, certificado ISO 9000, Ronald su majestad McDonald.

Vibraba tu blusa de Super Nintendo, papilas gustativas que movían tus carnes, ondas que llegaban hasta tus senos, meciendo tu vestir. Mi voz magnetofón alabó tu porte, tu vibrar, tu pulsar como faro extraterrestre. "Psicotropia pura", anuncié, cuando cerré los ojos te disolviste entre pentágonos.

Aullido electroerótico cuando penetraste los arcos dorados. Resoplido hipnótico cuando ordenaste, sin agrandar tu orden por cinco pesos. Baile analógico, sudor de transistores, deseo pixelizado. Acaricias tu iPod, agitas tus muslos, dejas un rastro luminoso por donde pasan tus brazos.

Todos observaban tu caja humeante en lo alto. Escucha la flauta que humedece tu clítoris. Relajas, tu cabeza atrás, tu boca semiabierta, expectante. Tus hombros caen, rostro de éxtasis, se encienden tus LEDs.

Gemido en cescendo, espasmo capacitor cuando arranco tu envoltura: Eres mi Big Mac. Exclamación disonante multitudinaria. Acaricio tu gran pantalla mutitouch mientras saboreo tu McMuffin, i'm lovin' it.

Banshee beat cuando bajo tus panties, banshee beat con el lugar desdibujándose con líneas posterizadas. Me avalancé entre tus piernas como láser microondas, resbalándome por tus paredes húmedas entiendo porqué teledildonics nunca me ha funcionado. Te prefiero como Happy Meal.

El triste recordatorio que se irá junto conmigo

Resulta un tanto extraño estar en la sala de espera del cardiólogo, entre ancianos de casi setenta años y hombres de casi doscientos kilos. Hasta se me quedaban viendo raro. Apenas había cumplido veinticuatro, y mi corazón ya parecía lavadora descompuesta. Comencé con estos problemas cuando terminé mi segundo semestre de ingenieria, en donde se acumularon todas las matemáticas de golpe con los profesores más malditos. Mis niveles de presión psicológica y nerviosismo se elevaron hasta la estratósfera. Recuerdo que en algunos exámenes tenía que salirme del salón a respirar solitariamente mientras me tranquilizaba, mis compañeros me contagiaban la ansiedad que transmitían con temblores y estudios de último segundo.



Por las noches, cuando me acostaba a dormir, sentía los latidos tan fuerte que hacían vibrar mi cuello. En ocasiones llegué a pensar que era algún sismo porque no sabía identificar bien qué pasaba. Así que tocaba la pared de mi cuarto para cerciorarme, tan solo para encontrar mi pulso cardiaco en las yemas de mis dedos. No sentí ningún motivo de alarma, hasta que en una consulta médica normal, el doctor sospechó que podría tener arritmia, y al conectarme a un aparato del cual no conozco ni el nombre, lo confirmó.


Me asusté, y la recomendación del cardiólogo en aquel entonces fue bajar de peso, bajo riesgo de sufrir un infarto a los treinta años de hacer oídos sordos a la sugerencia. Varios años después, y unos kilos menos, volví con síntomas iguales o peores. El aire me faltaba, sentía ansiedad y dolores en el pecho. Regresé como perrito asustado para ver qué se podía hacer.


—Tienes lo mismo de siempre —me dijo, con el electrocardiograma en la mano—. Debes dejar la soda, el café, el té, el chocolate... Todo lo que te acelere. Incluso también el alcohol en exceso. Tómate estas pastillas durante quince días y a ver cómo sigues. Ya no te preocupes tanto.


Lo miré demasiado tranquilo. Cuando salí, en la sala de espera se encontraba un hombre siendo cargado por su familia, con la presión peligrosamente baja debido a que se había tomado la medicina equivocada. Mi insignificante arritmia ciertamente no debió impresionar al doctor, quien estaría más acostumbrado a corazones casi inservibles como el del tipo que estaba viendo. Lo miré mientras me iba, imaginando que dentro de unos años posiblemente me encontraré como él.

"No hay remedio", pensé. Ahora que estoy estudiando otra carrera, trabajando y haciendo otras cien cosas, la presión es igual o mayor. Me lleno de ocupaciones que no me dejan tiempo de relajación, y prefiero no reposar para no entrar en depresión.

Mi amigo Felipe falleció del corazón, él nunca se enteró de que tenía algo malo, un día simplemente se desplomó para nunca levantarse. En enero falleció también un compañero de la preparatoria, Antonio. Tomó una siesta antes de ir al trabajo y ya nunca despertó: Otro paro cardiaco. El número de jóvenes con este tipo de problemas es cada día mayor.

Con frecuencia me mantengo despierto hasta altas horas de la noche, pensando si llegará mi hora, si no amaneceré completamente frío al día siguiente. La simple idea de perder la conciencia durante la noche, nunca más recuperarla y no sentir a mi corazón traicionándome, me aterra. La mayoría de la gente me dice que no me preocupe, que esas actitudes no me ayudarán en nada, pero es difícil no hacerlo cuando sientes que la muerte ha entrado a la casa de tus vecinos sin llamar a la puerta, y mucho más cuando cargas dentro de tí un recordatorio constante de lo que será tu fin, sin obtener ningún indicio de cuándo.

Atte.

BadBit

Acerca de escribir un blog

Había querido escribir de esto desde hace mucho tiempo. Ya sea por falta de inspiración o de ganas lo había pospuesto una y otra vez hasta que la idea se fue hasta el fondo del baúl. Lo rescato hoy porque no me siento del todo bien.

De hecho, estoy pasando por esas etapas que me agarran con frecuencia, en las cuales siento que este blog es la pendejada más grande jamás escrita, y ganas no me faltan para mandarlo a la fregada completamente. No me malinterpreten, no estoy rockstareándome (chila palabreja) ni haciendo alarde de mi partida para llamar la atención como mucha gente que conozco. Esto, en cambio, es un sentimiento muy real y justificable: Un odio hacia estos escritos que dentro de poco tiempo estarán más caducos que yogurth del Oxxo, los cuales no cambian para nada este gigantesco universo y que finalmente estarán relegados al destino que tiene todo lo que existe: el olvido.

No puedo separar este sentimiento con la depresión, o la situación que vivo en estos momentos. Estoy llevando una vida mucho más solitaria que hace tan sólo un año, y ha sido un proceso voluntario. No me quejo, pero deprime.

Mi objetivo original era hablar acerca de escribir un blog, desde mi muy particular experiencia. ¿Qué les puedo decir? Llevo tres años bloggeando, he recibido insultos, halagos, regalos, amenazas, críticas inteligentes y estúpidas... En fin, todo lo que cabe esperar de cuando se expone uno a la vista pública. El sentimiento que predomina después de esta odisea es la decepción.

Siempre he pensado que la decepción es saludable, nos ayuda a desidealizar las cosas y seguir adelante. Cuando algo me impresiona, intento conocerlo a fondo hasta que lo comprenda bien y entienda que es igual de simple que cualquier otra cosa, que no encierra ningún misterio. Desde hace mucho que me sucedió esto con el blog, y con la escritura en general. Me dio mucho miedo cuando sentí que podía convencer a la gente con mis palabras, en serio que sí. Cada vez que posteo algo, internamente deseo que aparezca alguien y refute mis argumentos con una fuerza demoledora que me haga pensar "¡qué estúpido fui!".

No quiero decir con esto que no creo en lo que escribo, ni que estoy insatisfecho de lo que he logrado, pero como les digo, de cuando en cuando me invade esta sensación que parece asco hacia todo lo que se encuentra en esta página. También hacia otras áreas de mi vida, llámese trabajo, televisión, licenciatura, en fin... De vez en cuando caigo en cuenta de lo inútil que es todo, y me desarmo.

Pero comentarles acerca de tener un blog... Lo que me ha parecido más interesante es cómo ha cambiado mi público de la misma manera que yo he cambiado. Recuerdo mis primeros posts, allá por el 2004, en donde escribía sin empacho los detalles más insignificantes de mi vida, con el afán de registrarlo todo. Escribía con la sinceridad que proporciona el hecho de que nadie lo iba a leer. Le puse como nombre "Botellas al mar..." porque cada uno de mis posts era como un mensaje lanzado desde una isla desierta, hacia un destino incierto que nunca sabría si alcanzaría. Podría haber seguido así durante años, pero como siempre, cambié.

Comencé a hacer textos más elaborados, en donde me enfocaba a temas más delimitados y no divagaba sin ton ni son. Escribí de cine, algunas críticas sociales de sacarina y reflexiones de cinco centavos. Posteriormente intenté escribir algunas historias breves, que gracias a un taller literario tomaron forma y comenzaron a convertirse en los cuentos que leen hoy en día.

La fama llegó por ese entonces. Este insignificante blog comenzó a ser muy leído, las críticas comenzaron a llegar, pero la mayor parte de los comentarios eran saludos y halagos por parte de mis amigos, y uno que otro desconocido que caía de vez en cuando. Comenzaron a reconocerme en la calle, recibía muchos comments... También comencé a recibir las críticas más duras, mucha gente se encabronó con lo que escribía o cómo lo escribía.

Además, hoy ya no puedo decir aquí libremente todo lo que me pasa por la cabeza o criticar a la gente que me rodea con tanta naturalidad como antes. Más de una persona cercana ha salido lastimada por culpa de mis malditos escritos, otros me han retirado el habla y los más me espían secretamente.

Hoy ya no estoy en el Top 500 de Blogalaxia, me he salido de la competencia. Tampoco checo el número de visitas, ni me importa. Si no hay comments no me preocupa en lo más mínimo. La agresividad que he manifestado en posts recientes ha hecho que mucha gente ya no se anime a comentar y los justifico. Si reduzco mi público, tanto mejor, mis escritos llegarán a las personas indicadas.

Aunque el medio me ha decepcionado, no digo con esto que no puedo mejorarlo. Un blog es sólamente lo que uno hace con él, y tanto puede usarse para anunciar cumpleaños, subir pornografía y enviar saluditos a tus compas, puede servir también de instrumento para la reflexión, crítica y difusión de conocimiento válido. Los límites los pone uno mismo.

Admito que este lugarcillo de la red me ha servido horrores. He aprendido tantísimas cosas al enfrentar a un público real, al analizar los patrones de comportamiento de los lectores y finalmente, al buscar un modo de expresión que me satisfaga plenamente. Mi redacción seguiría estancada de no ser por esta cosa, así que me supongo que algo tiene de bueno. También me ayudó para conocer a personas entrañables, amistades e incluso formar algunos enemigos.

En cuanto a ustedes, lectores, debo decir que a pesar de todo los aprecio. Ese "a pesar" son los estúpidos comentarios anónimos que de cuando en cuando alguien viene a dejar para hacerme perder la fe en el género humano. Me dan risa al principio, para dar paso luego a la cruda realidad de que hay gente pendeja en este mundo que le gusta hacer corajes gratis. Pero me quedo con ustedes, los lectores que tienen cerebro, que al final de cuentas son los importantes y a quienes van dirigidas estas cosas. Aunque a veces parezca lo contrario, este blog está para serviles, y no para servirse de ustedes.

¿Vale la pena iniciar un blog? La respuesta es sí. Tal vez, si nunca lo hubiera comenzado, pensaría que es la gran cosa, que es imposible hacerlo bien y que postear durante años sólo me conseguiría una sequía cerebral. Seguiré con esto, pero el mundo está lleno de cosas de las cuales decepcionarse. En estos momentos, saldré de mi casa para correr y hacer ejercicio. Sin embargo, durante todo el trayecto, no podré evitar sentirme ridículo acerca de lo que acabo de escribir.

Atte.
BadBit

Cayendo por última vez

Dentro de una cantina apestosa de Monterrey la clientela se disfrazaba con el lugar a base de visitarlo casi diario. Los hombres de sombrero y botas vestían los mismos tonos ocres que decoraban el viejo lugar, y su poco movimiento solo era delatado por las bocanadas de humo que eran expelidas de vez en cuando. Por eso eran mucho más notorios dos hombres sentados en la barra, uno vestido de rojo y el otro de naranja brillante.

—¿Vas a seguir tomando? —dijo el hombre de naranja.
—Es algo que no te importa —respondió el de rojo, tomando otro trago de tequila.
—Claro que me importa, soy tu amigo, me parte el alma verte así. Mírate: Estás cayéndote de borracho.
—Fernando, quítate la venda de los ojos, nunca te he importado.
—No digas eso, ya vámonos, no encajamos aquí.
—Lárgate tú.

El hombre de naranja sacudió la cabeza con desgana. Ya había pasado años intentando arreglar la desordenada vida de su primo, sin éxito. Se había embarcado en proyectos absurdos, que sólamente lo habían dejado en la ruina y con una familia destrozada. En esta ocasión, parecía que había tocado fondo.

—Tráigame otra botella de tequila —dijo el hombre de rojo al cantinero.
—Ya no tomes, por favor, no te hagas esto a tí mismo. No entiendo para qué tienes que venir a esta cantina de mala muerte, de las peores de la ciudad. Tú no naciste para esto, tienes un lugar en el público, quieres ser famoso, ¿recuerdas?
—¿Tú qué sabes lo que yo quiero? La fama no significa nada, ahora lo entiendo, después de casi veinte años... Mira a Diego Santoy Riveroll. Asesino, drogadicto y todo, pero bien que ahorita es alcalde de Monterrey.
—Bueno, luego pudo apelar su sentencia y demostrar que no fue el asesino. Todo fue un comlot en su contra, tú bien lo sabes. Ha hecho cosas buenas por la ciudad, no seas ingrato.
—A mi no me engaña ese pendejo, a huevo que los mató. ¿Y todas las tranzas que se le conocen son cosas buenas? Sus obras públicas nomás con la punta del iceberg, las paga con los billetes que no le caben en los bosillos cuando roba. A lo que voy es que la fama se compra, la fama se vende... No llega solita, ni por tus talentos.
—A tí te llegó en tu época.
—Mírame ahorita, ¿de qué me sirvió? Además, eso no fue fama, fue burla, fue ridículo... Eran ganas de ver sangre, hasta ahora lo entiendo.
—Mira Edgar, yo creo que deberías estar agradecido por lo que llegaste a vivir. ¡Fuiste el niño más famoso de México! Querían postularte para presidente, saliste en televisión nacional, periódicos, e internet no se diga. Pocos pueden decir que hicieron eso, algunos matarían por hacerlo.
—¡Eso vale madre! Mira, deja te lo demuestro.

Se levantó con dificultad, todavía con el vaso en la mano, y gritó a todo pulmón:

—¡Yo soy Edgar!

Debido al alto volumen de la música norteña que sonaba en el lugar, solamente algunos voltearon a verlo, sin interés de ver los desplantes absurdos de un borracho cualquiera.

—Te lo dije...
—¿Qué Edgar? —preguntó un tipo cuarentón que estaba tomando solo en la barra.
—Edgar... El único que existía a principios de siglo. El que estúpidamente se bañó en un arroyo de agua negra por culpa de este pendejo que está aquí, y que desde entonces su vida no ha sido más que caídas.
—¡Yo te recuerdo! —dijo el desconocido con el rostro iluminado— ¡Saliste en Internet! ¿Cómo le hacías? "¡Ya güey! Pinche pendejo idiota".

El hombre estalló en carcajadas, en parte por que andaba casi igual de borracho que Edgar.

—¡Eras la neta Edgar! —prosiguó— Era tu fans, miré el video un chingo de veces. Subiste muchos kilos, ¿verdad?

Las facciones de Edgar se habían endurecido hasta ser la viva imagen de la furia.

—Me da mucho gusto que te de risa mi caída, como a tanta gente morbosa que no tenía nada mejor que hacer. Al principio pensé que me querían, pero caí en la cuenta lentamente de que todos son unos pendejos. Grabé comerciales, salí en películas, en revistas y en radio. Hasta que comencé a notar que cuando decía "Ya güey" nadie se reía... Perdí toda gracia. Esta sociedad lo mastica a uno como chicle, y cuando pierde sabor lo escupen para que sea pisoteado por el primero que pasa.
—Edgar —interrumpió Fernando—, ya vámonos, estás muy borracho.
—¡Tú cállate que eres el principal culpable! Si nunca me hubieras tumado tal vez me habría dado cuenta de que era importante hacer algo de mi vida aparte de tratar de caerle bien a todos, tal vez estudiar una carrera o iniciar un negocio. ¡Te odio!
—Pinche Edgar —dijo el borracho cuarentón—, ya cállate o te voy a tumbar.

Por alguna extraña razón, el tipo encontró estas últimas palabras muy graciosas, y soltó la carcajada golpeando la barra con el puño hasta que le salieron lágrimas de risa.

—¡Cállate pendejo! —gritó Edgar— ¿Tú que sabes lo que he sufrido? ¡Te voy a madrear!
—Déjalo en paz —rogó su amigo—, está ebrio como todos aquellos que veían tu video por primera vez... Vámonos, no encajamos en este ambiente.
—No me voy a ir sin antes darles su merecido a esta bola de idiotas que no saben hacer otra cosa más que pistear. Deberían sacar la cabeza del culo y ponerse a pensar en qué mundo están parados. ¡Van a ver!

Tambaleándose, subió a una de las sillas para posarse sobre una de las mesas, y dar su discurso triunfal.

—¡Bola de pendejos! Quiero decirles que...

No pasó de ahí, pues la pobre mesa no pudo con tanto peso, y se rompió ayudada por una patada que le dió el borracho que segundos antes se había burlado de él. El pobre hombre pasado de peso gritó mientras caía al suelo, entre botellas, vasos y escupitajos.

—¡Pinchi pendejo idiota! —grió el recién caído.

Levantando la vista, se encontró con su amigo Fernando, quien tenía el brazo extendido y le apuntaba con un teléfono celular, al igual que muchos de los presentes, que ya comenzaban a burlarse de él.

—Lo siento Edgar —dijo Fernando mientras seguía grabando—, es todo por tu bien.
—¡Ya güey! ¡Deja de grabar idiota! ¿Lo vas a subir a internet?
—Querías fama de nuevo, ¿no?
—¡Pinchi pendejo, idiota!

Fernando guardó su celular, y antes de que el hombre bañado de alcohol, sangre y fluidos corporales pudiera levantarse, salió corriendo hacia la salida mientras casi toda la concurrencia estallaba en carcajadas y el cantinero calculaba mentalmente a cuánto ascenderían los daños, pero tuvo una idea genial:

—¡Ey, tú! El que está vestido de naranja: Menciona el nombre y la dirección de la cantina cuando subas el video.

En el umbral, Fernando asintió, y se perdió en la oscuridad de la noche. Cuando ya nadie lo estaba grabando, pero Edgar comenzó a vomitar en el suelo.

Atte.
BadBit

P.D. Ya apareció el tipo que me atropelló la segunda vez, dejó un comment en el post El implacable imperio del automóvil, chéquenlo. A mí también me parecía conocido.

El implacable imperio del automóvil

Cuando le digo a las personas que me voy a ir a tal o cual parte en bicicleta, generalmente obtengo la misma reacción, pelan los ojos y exclaman: “¿estás loco?”. Esta frase la escucho tan seguido que ya forma parte de mi vida cotidiana. Los argumentos por lo cual no debo andar en bici son siempre los mismos, y se resumen en que la ciudad es muy peligrosa y que el tráfico está horrible.

En efecto, debo admitir que tienen razón. La gente nunca se fija si vengo por ahí pedaleando, y en cada trayecto me tocan dos o tres automovilistas que se sacan un buen susto cuando me miran. Afortunadamente, no había obtenido de esta aventura ningún perjuicio más que una mordida de perro y unas dos o tres caídas no tan feas, de las cuales había salido ileso.

Pero el viernes todo cambió. Me dirigía hacia la facultad de ciencias humanas transitando en sentido contrario por la calle, pegado a los automóviles estacionados, cuando miré que una vieja pendeja estaba mirando por su espejo retrovisor para ver si podía integrarse al tráfico. Al ver que no venía carro, avanzó directamente hacia mí. “¡A la madre!”, pensé yo, “llegó el momento que pensé que nunca iba a llegar”. Me lamenté de no haber hecho testamento. Para mi buena suerte, un nanosegundo antes de aplastarme fijó su vista en el lugar en donde debería haber estado desde un principio: La calle.

Al ver esa mole de metal acercarse directamente hacia mi pobre humanidad, frené inmediatamente, haciendo lo mismo esta señora. Lamentablemente nuestras reacciones no se dieron a tiempo, y fui a estrellar mi llanta delantera en su defensa, saliendo proyectado hasta su cofre, en el cual aterricé abollándolo bastante.

Me quedé un rato ahí acostado, pensando en lo que recién había pasado, y tratando de sentir si no me había dado en la madre. Después de unos segundos de no sentir dolor, me levanté y miré a mi alrededor. Estaba frente a una secundaria que recién salía de clases, y noté que había un grupito como de doce adolescentes en estado de shock que no podían creer lo que habían visto.

Miré a la conductora, la cual hacía gestos de desaprobación y tenía una expresión de furia como diciendo: “No tienes madre, cabrón”. ¡Vaya! Total que me acerqué a la ventanilla, y me grita: “¡Todavía que freno y tu vienes derechito a estrellarte en mi carro!”. ¡Háganme ustedes el favor!

Con una tranquilidad y serenidad ejemplar (la cual no sé porqué aparece cuando estoy en este tipo de situaciones), le dije: “Yo veo a su carro saliendo, señora”. Mi respuesta tan segura la dejó un tanto perpleja, yo creo que pensaba que gritándome iba yo a decir: “Disculpe usted por la molestia, ¿no quiere que le lave el carro?”. Al cabo que soy un ciclista, ¿verdad?

Algo más me gritó, de que yo tenía la culpa de lo sucedido y que cómo me atrevo y cosas por el estilo, a lo que respondí preguntándole a las muchachas que estaban cerca: “Ustedes vieron todo, ¿qué pasó?”. Lo malo es que no obtuve ninguna respuesta, porque las pobres todavía estaban sin habla, nomás se me quedaban viendo como si fuera una especie de zombie con gorrito de fiesta. Bien piratón, neta.

Ahí fue cuando me dí cuenta de que todas las personas en dos cuadras a la redonda se me habían quedado viendo. La señora, al ver a tanto testigo junto, cambió de táctica: “¿Estás bien? ¿No te golpeaste nada?”. Toqué partes estratégicas de mi anatomía, y al no sentir dolor, le dije: “No se preocupe, estoy bien”, y arrancó más rápido que diputado tras su cheque.

Apenas ahí comencé a asimilar lo que había sucedido: Me atropellaron. Pude haber terminado destripado y con todos los huesos rotos debajo del automóvil de esta hija de su puta madre. Todas las personas seguían con su mirada puesta en mí, de seguro esperaban algo así tipo Kill Bill, en donde yo diera seis pasos y cayera desplomado por la acción retardada del tremendo madrazo que recién me habían acomodado. Pero no sucedió tal, me subí a la baica y al comenzar a pedalear noté que la llanta de enfrente estaba un poco chueca. “Mínimo no se fue limpia”, pensé, “Le abollé el cofre.”

*    *    *

—¿Estás loco? —me dijo Noé— ¿Para qué te vienes a la facultad en bicicleta? ¡Te dijimos que te iban a madrear!
—Pero no me pasó nada.
—¿Te dijimos o no? La gente no se fija, güey, está bien peligroso. ¿Cómo te vas a regresar a tu casa?
—Pues en bici.
—¿Estás pendejo? A las diez de la noche ya está bien oscuro, a cada rato atropellan a ciclistas.
—Pues sí, pero hay que ahorrar gasolina, esto del calentamiento global está bien cabrón.
—Pues allá tu, pero no digas que no te dijimos.
—De todas formas traigo un foquito rojo, a huevo que me van a mirar.
—Allá tú.

La verdad sí me puse a pensar al respecto, ahora el peligro del cual todos me advirtieron me pareció mucho más real. Es la primera vez que me dicen “¿estás loco?” y siento como que tienen razón. Pero  ya estaba en la facultad, de alguna forma tenía que regresarme.

*    *    *

A las diez de la noche emprendí el camino de vuelta, auxiliado por mi foquito rojo parpadeante. He notado que ayuda mucho, pues los automóviles cuando menos intentan sacarme la vuelta. Aunque algunos me pasan tan cerca que me hacen tambalear con el viento de hacen a su paso.

Avanzando cerca de la UABC, por el sentido contrario como de costumbre, llegué a un crucero con semáforo. Noté que un tipo se disponía a dar vuelta hacia donde me encontraba yo, y tiene los vidrios polarizados, así que no supe bien si me miró. Alcancé a ver a una muchacha en el asiento del copiloto, y alcanza a verme. Intento pasar frente al carro antes de que avance.

¡Oh, sorpresa! El cauto conductor no me había visto. Cuando todavía me encontraba frente a él, avanzó hacia mí, y aunque intenté alejarme y pedalear más fuerte, me alcanzó a golpear en la llanta trasera desbalanceándome y haciendo que profiera un pequeño grito. No caí al suelo.

A continuación escucho un gran estrépito, y al mirar atrás, miro cómo se le cayó la defensa al automóvil que me golpeó y la iba arrastrando. Me detengo a media calle a esperar a que se orille y salga el conductor: “Nomás falta que me quiera cobrar los daños”, pensé.

Se baja un muchacho que le calculo unos cuantos años menos que yo, y lo primero que me pregunta es:

—¿Estás bien?
—Sí —respondí yo—, parece que no me pasó nada. No me lo vas a creer pero es la segunda vez en el día que me atropellan.
—¿En serio?
—Sí, y todavía que termino encima del cofre de la doña, se emputa conmigo.
—No mames... Pues yo ahorita me cagué.
—Yo también, no creas que no, pero lo bueno es que no me pasó nada.
—¿Pero ni un golpe en el pie o algo así?
—Parece que nada. Sorry por tu defensa —señalé al pedazo de carro que se encontraba tirado a media calle.
—No, no hay bronca.
—Bueno, me retiro, hasta luego.

Avancé caminando, ahora sí completamente “paniqueado” de seguir en la bici. Si hubiera frenado, o hubiera hecho algún movimiento en falso, en estos momentos estaría convertido en una masa sanguinolenta siendo abierta por los forenses de la SEMEFO.

En mi típica terquedad, después de unas cuantas cuadras de caminar cargando la baica perdí un poquito el miedo, e intenté montarla de nuevo, sólo para encontrarla completamente jodida, ahora sí mucho más chueca. “Mínimo le tumbé la defensa al güey”, pensé.

*    *    *

¿Qué más puedo añadir, queridos lectores? Pocas cosas me hacen poner las cosas en perspectiva tanto como salvarme de la muerte por un pelito. Esto para mí es un asunto bastante confuso, sobre todo por haber defendido tanto la bicicleta en escritos pasados.

Me parece irónico, debo decir. El imperio del automóvil parece estar por todas partes, y el sentimiento popular va más hacia: “Hay que tener cuidado con los carros”, que pensar: “Hay que tener cuidado con los peatones”.

Cuando conté esta anécdota a mis conocidos, todos repitieron la cantaleta de “¿estás loco?” añadiendo a veces el calificativo de “pendejo”, “idiota”, “suicida” y otras linduras. Casi todo mundo se emputó conmigo. ¿Es que debemos justificar que esa marea de automóviles nos aplaste sin decir ni pío? Es sobrecogedor el poder de esas máquinas, tan solo basta irse a alguna de las avenidas principales de cualquier ciudad para comprobarlo. Las calles son lugares inhóspitos, que debemos pisar como plancha caliente: durando el menor tiempo posible sobre ellas.

Hoy volví a montar mi bici, pero parecía conejito asustado. Me fui a velocidad de carrito de paletas, mientras que antes intentaba ganarle en velocidad a los automóviles. Lo lograba con frecuencia ya que no hacía los altos, notaba inmediatamente que los conductores no querían verse humillados por un ciclista y daban un acelerón que no servía de nada pues llegaban al otro alto en donde había otros dos automóviles esperando y yo volvía a rebasarlos.

No dejaré mi transporte tan querido, en parte porque odio manejar. Me parece una actividad monótona, mecánica, estresante y demás. Es un desperdicio de las capacidades humanas, y me parece que sería mejor encomendado a máquinas (yo creo que no tardará mucho en generalizarse esta tendencia).

Yo mato tres pájaros de un tiro transportándome de esa manera: No manejo, ahorro gasolina (por lo tanto dinero y CO2 a la atmósfera) y hago ejercicio. Me veré en la penosa necesidad de cumplir gran parte de estos objetivos de otra forma. Pero algo puedo extraer de esta experiencia, la cual se suma a tantas otras en donde he salvado la vida “por un pelito”: No cabe duda, soy un suertudo de lo peor.

Atte.
BadBit

Manifiesto del Don Nadie

Hace cierto tiempo, en un café Sanborns, una estudiante de comunicación me enfrentó con la frase que tanto he escuchado en días recientes: "¿Quién eres tú para decir eso?". Había dado yo mi opinión acerca del caso de Diego Santoy y porquerías anexas, y la muchacha aparentemente estaba cuestionando mi credibilidad con el argumento de que "no soy nadie". Y tiene razón... no soy absolutamente nadie en este universo. Pero su lógica tiene una falla muy grande: ¿Quién es ella para decir que no soy nadie? ¿Quién dijo que para expresar una opinión coherente y lógica hay que "ser alguien"?

Sin duda es una de las actitudes que he encontrado en muchos alumnos de la facultad de ciencias humanas, y es una de las que más me molesta: El culto a figuras, escritores, maestros, directores de cine y demás, aceptando sin rechistar lo que digan o hagan porque son reconocidos y tienen una larga trayectoria, mientras rechazan inmediatamente lo que dice cualquier Don Nadie (como yo) sin detenerse a razonarlo. Sorpresa: Todos los antes mencionados son seres humanos y pueden equivocase, aunque sean vacas sagradas con mil títulos en sus paredes y medallas colgando de su saco.

Asimismo, un Don Nadie puede estar en lo cierto. Como dijo Galileo: "En lo tocante a ciencia, la autoridad de un millar no es superior al humilde razonamiento de un hombre". Aquellos grandes maestros a quien tanto veneran, en algún momento de su vida fueron completos desconocidos con una credibilidad nula, sin embargo crearon algo, descubrieron algo o aportaron conocimiento válido, de ahí surgió su reputación.

Es por eso que me entra una desesperación al escuchar sus obvias contradicciones. Por ejemplo, cuando algunos se asombran y hasta admiran que Tarantino haya sido un empleado de un establecimiento de videorrenta, pero si el tendero de la esquina les dice que quiere dirigir una película, se burlen inmediatamente de lo absurdo de su proposición sin examinar en lo más mínimo sus ideas. Es verdad, puede estar equivocado y tener un proyecto descabellado, pero nunca lo sabrán si no lo escuchan.

Otras personas también, cuando intentan hacer válido algún argumento, intentan apantallar a su interlocutor con sus títulos: "Yo soy licenciado en esto con diplomado en esto otro" cuando un simple razonamiento lógico zanjaría la discusión fácilmente. Cualquier persona que afirma estar en lo correcto porque estudió algo, está muy equivocada.

Merece mención especial otra de las actitudes que destesto, y que es tan común en estudiantes de comunicación: La arrogancia y pretensión injustificada. Me he preguntado en tantas ocasiones: "¿En qué semestre dan esa materia para brincármela?". Pero eso es material para otro post...

Podría sonar que con este escrito estoy intentando decir "yo tengo la razón", como tanta gente me ha dicho que hago y que les parece tan odioso. Una amiga recientemente me dijo: "La verdad no me gusta leer tu blog, siento como que siempre quieres ser un smartass". Otras cosas que me han dicho es que me creo mucho, que soy muy arrogante, que siento que siempre debo tener la razón... Al final de cuentas, todo lo que escribo aquí no es más que la humilde opinión de un Don Nadie cualquiera, les aseguro que lo último que yo deseo es que se me crea todo lo que escribo. Me da tanto gusto cuando alguno de ustedes, oh queridos lectores, me cuestiona o saca algún argumento válido en contra de lo que afirmo en estos sencillos posts: Es una pequeña señal de que están pensando. Y así, amigos míos, es como este mundo avanza.

Atte.
BadBit

Hambre

El último brinco, antes de su caída, requirió de un mayor esfuerzo. Valió la pena, pudo anotar la canasta, y en un impulso exhibicionista hasta se colgó del aro. Lo hizo solamente para parecerse a los jugadores de la NBA que recién miró en la tele.

Fue entonces cuando sintió que se venía abajo el tablero. Siguió colgado durante todo el trayecto hasta el suelo. Golpearse contra el pavimento no le dolió en absoluto, pero el tallón de sus manos aplastadas por el aro le provocó una reacción más grande, y un pequeño grito.

Logró levantar un poco la cabeza, tomando unos segundos para orientarse. Sentía golpes y raspones en varias partes de su cuerpo, pero el dolor se concentraba en los dedos. Llevándose la mano derecha al rostro la miró sin falages. Sus dedos terminaban abruptamente en una mancha roja, una fuente sanguinolenta borboteante. El miedo se tragó al dolor de un solo bocado. En un momento de lucidez muy raro en este muchacho, olvidó su maltrecho estado para buscar los pedazos de carne con uña que estarían tirados en plena calle.

Localizó uno de ellos, y estirando el brazo lo tomó con la mano izquierda. Un poco más lejos estaban otros dos, pero moviendo un poco el cuerpo los alcanzaría.

En medio de esta situación, algo húmedo en su oreja distrajo su atención. Era un perro callejero lamiéndolo. De un manotazo y a gritos espantó al animal, el cual se movió a un lado un poco sorprendido. La mano ya estaba cerca de recoger las uñas con carne.

El perro flaco, acostumbrado a los malos tratos, no hizo mucho caso de los aspavientos del joven. Comenzó a olfatear el charco de sangre, siguió el rastro hasta llegar cerca del aro, y sin pensarlo dos veces se comió las falages del basketbolista.

Un desmayo, la puerta de una casa cercana se abrió. Los vecinos se acercaban para investigar un ruido en la calle, cuando encontraron al muchachito tirado, con un perro lamiendo las heridas de su mano.

Atte.
BadBit

Alegatos electorales

La política en México sin duda despierta pasiones en estos momentos. Esto me alegra, quiere decir que atrás quedaron los tiempos en donde lo único que inspiraban eran lástima o indiferencia.

Debido a mi post pasado (que envié por mail a muchos de mis contactos) recibí muy buenas respuestas, aunque no estoy de acuerdo con algunas de ellas. Para presentar también una opinión diferente a la mía, replico aquí algunas de estas dicusiones. En todas partes se habla de esto, y supongo que estarán familiarizados con los diferentes puntos de vista.


Nydia:


Claro amigo.. fraude igual que en el 2000.. POR FAVOR!! si así fuera no hubieron dejado ganar a Fox... ya estamos en otros tiempos...

Es lógico que los perdedores iban a salir son su teoría del fraude... hubiera sido el PAN, el PRD, el PRI.. el partido que hubiera perdido... pero saliendo de AMLO cualquier cosa que no lo favorece es compló.

Recuerden que las campañas ya terminaron. Ahora lo que verdaderamente nos toca hacer como mexicanos es unirnos y apoyar al gobierno que quede y no dividirnos ni intentar "levantarnos en armas" como en su interior pretende AMLO.

Abran los ojos y no caigamos en el jueguitodecrear violencia para hacer cumplir los caprichos de alguien con sueños de dictadura. Si hubiera perdido el PAN o el PRI en las mismas condiciones, mi petición sería la misma: NO A LA VIOLENCIA, SÍ A LA UNIDAD!



Saludos...

Nydia Luz


Isaac respondió:

La verdad creo que eso de "dictadura" y eso de "si a la unidad" me suena como a cocowash de las campañas publicitarias.

Creo que mas de un tercio de México creemos que nada bueno puede venir de un grupo de gentes que lo único que han hecho es invertir cantidades enormes de capital en fomentar el miedo y el pánico en todo nuestro país, sin ni siquiera molestarse en proponer nada para el 80% por ciento de mexicanos que se están muriendo de hambre, siendo su única base política el enlodar la imagen del rival con mas probabilidades de ganar.

Ni que estemos dispuestos a tolerar que las cosas se calmen con el pretexto de la "unidad" y de "aceptar" las cosas. Por "aceptar" nos tuvieron como nos tuvieron los regimenes pasados  por tanto tiempo (y sigo creyendo que nos tienen igual o peor). Hay muchas irregularidades en el proceso electoral que acaba de concluir, solamente hay que indagar un poco y no conformarnos con lo que Televisa, TV azteca y el Correo Spam  traten que nos traguemos. Y claro que apoyo a AMLO en su postura de no aceptar nada hasta que se cuente la última boleta para que se aclare quien gano.

Gracias a las campañas publicitaras de repente de la noche a la mañana todos somos doctores en economía y en sociología. Todo mundo arroja términos como "demagogia", "populista", "izquierdista", "socialista" como si fueran palomitas (que raro que en ninguno de los spots se mencionaba el termino "Democracia Social"). Todo mundo analiza después de la lectura de un mail o de un spot de 30 segundos como nos vamos a quedar en la calle, nuestras deudas quintuplicarse y las inversiones van a huir si votas por el partido de "izquierda".

La libertad, la democracia y los ideales no se defienden quedándose cruzados de brazos, aceptando y conformándose, se hacen NO quedándose callado, se hace dialogando, discutiendo, cuestionando y (aunque les de miedo) manifestándose.


Respuesta de Nydia:

Hola Isaac:

¿Qué tal? A ver... creo que no se entendió el mensaje que quise dar. Mi posición NO es de quedarse callados (nótese que nunca mencioné que tienes que "aceptar"), si no de NO crear violencia. Mi petición es la de unirnos como mexicanos para que verdaderamente este país salga adelante.



Creo firmemente que la solución a los problemas no es la vía del derrame de sangre. Muchas cosas se han logrado por medios pacíficos.
Ahora, es notable nuestra preocupación por la gente que vive en pobreza extrema en México. Sin embargo, seamos objetivos y pensemos que este problema no lo pude solucionar un gobierno en 6 años. No hay varita mágica que lo resuelva. La pobreza es una condición que tiene sus orígenes desde la época de la Colonia. Ningún gobierno, aunque invierta todo su capital en el combate a la pobreza puede acabar con ella. Sin embargo, se puede luchar por ello, pero la solución no es dejarle al gobierno que haga todo el trabajo. Es decir, es muy fácil elegir a un gobernante, "pasarle la bolita" y pensar que verdaderamente acabará con la pobreza. Si realmente nos preocupa esto, entonces preguntémonos lo siguiente:


¿Qué he hecho yo para ayudar a los pobres? ¿Cuántos fines de semana me he levantado temprano para ir a una colonia pobre de Mexicali y ayudar a la gente? ¿Cuántas actividades he hecho en pro de las personas con bajos recursos económicos, sin esperar recibir horas de servicio social a cambio? ¿Me he organizado en grupos para pedir apoyo para los desfavorecidos aún cuando no se presente ninguna catástrofre natural? ¿Qué porcentaje de mi dinero lo dono a obras caritativas? ¿A cuántas colonias marginadas de Mexicali  he visitado (sin que ningún servicio social me lo pida)?...etc etc etc...


Espero que me haya dado a entender con este mensaje y que verdaderamente TODOS hagamos conciencia de que los problemas de un país no los resuelve un presidente, si no TODOS los habitantes de un país.



Saludos,





Mi turno:




Ya se perdió un poco lo que yo estaba diciendo.

Sin embargo, para aclarar debo decir que el mayor error de nosotros como mexicanos siempre es festejar antes de tiempo. Lo hicimos también en el 2000, y sin duda hemos mejorado en muchos aspectos, pero salimos defraudados en la mayoría.

Y es natural, ¿porqué nos creemos irremediable todas las promesas de los políticos? Parecemos de esas mujeres con quince hijos de padres diferentes, que las enamora el primer wey que va pasando y caen redonditas una y otra vez.

Tal vez con experiencias pasadas nos demos cuenta de que ningún candidato nos va a sacar de pobres, ninguno nos va a cumplir todas sus promesas y ninguno es ideal. Es más, yo pienso que si gana López Obrador estaría atado de pies y manos. ¿No han visto todas las barreras que tiene Vicente Fox? Aquellos que afirman que entrando al poder el Peje instauraría un estado militarizado de dictadura porfirista son demasiado optimistas: ¿Desde cuándo puede hacer algo el presidente de la república?

Madrazo ya amenazó con un candado: Si no gana, sus diputados no ayudarían en lo más mínimo al presidente en turno... hasta que gane Madrazo, o se moche con una lana y privilegios especiales. No es nada raro que ya sea bien compa de Felipe Calderón.

Pero de nuevo me he salido del tema, lo que quiero decir es que ya ganamos en el 2000. Hubo elecciones reales, a Vicente Fox lo eligió el pueblo. Me da tanta tristeza ver que la gente que le va a Felipe Calderón ya no quiere ni echar una ojeada a los resultados, porque ya ganó su gallo de limpias manos. Aunque parezca lo contrario, no me importan tanto los resultados si no una elección limpia.

Y acerca de la "violencia" del peje, no puedo imaginar peor violencia que la que ya se está viendo en nuestro país, con un gobierno panista. Esto se ha dado desde los tiempos del PRI, y en incidentes realmente brutales. No debemos olvidar a San Salvador Atenco. Lástima que casi ningún mexicano sabe lo que pasó, a Televisa y TV Azteca gracias. Gracias a eso, las mujeres violadas y ultrajadas y los hombres golpeados siguen esperando justicia. Nadie les avisó que no salieron en la tele, y por lo tanto no existen.

Tristes tiempos en donde los intereses de dos personas informan a todo un pueblo.

Atte.
BadBit


Esto me lo envió mi amiga Lourdes:

Sentido común en México

ACOSTUMBRADOS durante décadas a saber quién sería el vencedor de las elecciones mucho antes de que se celebrasen, no es frecuente para los mexicanos que tres días después de la votación todavía no se haya proclamado formalmente un vencedor. Se ha cumplido el vaticinio de las encuestas que anticiparon un resultado extremadamente apretado y, si hay que hacer caso a los datos oficiales del Instituto Federal Electoral (IFE), todo indica que la victoria corresponde al candidato del oficialista Partido de Acción Nacional (PAN), Felipe Calderón, al que en líneas generales los mexicanos han apoyado sin entusiasmo, como mal menor frente al populismo desaforado de Andrés Manuel López Obrador, el candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

El resultado ha sido demoledor para el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que ha pasado literalmente a la historia y, después de 71 años ejerciendo el monopolio del poder, en estas elecciones se ha convertido en una formación residual, en la fracción minoritaria del espectro político.
Fiel a su propia reputación, López Obrador ha recibido los resultados poniendo en duda la validez del recuento, en el peor estilo de épocas políticas que ya están superadas incluso en México. Con la presencia de observadores internacionales independientes y en condiciones de libertad de prensa, que un candidato decida impugnar el recuento revela poco apego por los principios básicos de las prácticas democráticas y demuestra un grado de irresponsabilidad suicida.

Cuando los enjuagues contables eran práctica común en el México del PRI, estaba justificada la denuncia de pucherazos como el de 1988, que envenenó en su origen el turbulento sexenio de Carlos Salinas de Gortari. Pero ahora que el país lucha por consolidar un periodo de normalidad democrática, al menos en lo que respecta a los mecanismos electorales, los mexicanos tienen derecho a que sus dirigentes se comporten con prudencia y a que sigan ejemplarmente las reglas del juego.

En términos continentales, la confirmación de la victoria de Calderón representa un triunfo del sentido común frente a la tendencia al populismo indigenista que parecía haberse instalado a rebufo de la corriente de petrodólares que mana del régimen del venezolano Hugo Chávez. Colombia, Perú y ahora México son tres elecciones seguidas en las que países con una importancia estratégica de primer orden han rechazado los cantos de sirena del eje La Habana-Caracas-La Paz. En el caso mexicano, Chávez ha sido especialmente discreto, porque sabe que un exceso de visibilidad acabaría siendo contraproducente, y sus sueños se han topado con una sociedad que por su proximidad con Estados Unidos es poco propicia a los experimentos radicales.


Esto lo escribió joelia:

ashhh, como se hacen bolas. la neta es que los dos candidatos gritaron su triunfo cuando ninguno lo tenía en la mano, ninguno de los dos propuso metas reales, sólo pan y circo, aumentando unos cuantos pesos al sueldo, las tortas de nuestros tiempos. y tanto uno como el otro se echaron en la publicidad, y eso de terror y pánico me parece exagerado, es decir, no nos mostraron nada nuevo, que TODOS los que están arriba son ladrones, que TODOS mienten, en fin, no es nada que no supiéramos. bah... ni uno ni otro me la juega en la boca. y no, no estoy de acuerdo con lo que parece que quedó, pseudocapitalista, ni con el otro pseudosocialista (que de izquierda no tienen nada, porque la izquerda anterior nomás llegó al poder y se volvió derecha, por ejemplo). la única verdad, a mi muy particular punto de vista, es que ninguno de los candidatos en realidad pretendió al menos hacer parecer que le interesaba el pueblo, se fueron siempre con jueguitos de escuincles. ninguno me representa y ninguno, en realidad, es la voz del pueblo. aaahhh, claro, a mi parecer, ok??? no generalizo, jeje.



Espero que este sea mi último post político. No quiero que se me haga costumbre, es una hueva, pero esto es realmente histórico. Ninguna otra elección mexicana había sido de esta manera, se han roto cientos de precedentes.

Al terminar de pegar estos mails, todavía no se tiene un resultado, pero necesito dormir. A ver si puedo.

Atte.
BadBit

Dos de julio de dos mil seis

Este dos de Julio fui representante de partido en una casilla electoral. Llegué hasta ahí por medio de engaños e informaciones a medias. Fueron trece horas de tortura continua, para finalizar con un conteo de votos en donde los miembros de la casilla casi nos arrancamos los ojos y nos recordamos a nuestras madres más que en un diez de Mayo. Créanme: No lo vuelvo a hacer.

Los resultados de la elección todavía no se saben, pero creo que haré a un lado esa incógnita y compartir la sabiduría que aprendí el día de hoy en veinte puntos bastante digeribles.

Cosas que no debes hacer en las próximas elecciones:

  1. Pintarte el brazo con tinta indeleble.
  2. Sonarte los mocos con una boleta electoral.
  3. Rayar las paredes con los crayones negros.
  4. Llevarte una camiseta de Dale un madrazo al dedazo a la casilla.
  5. Dejar un maletín olvidado afuera de las oficinas del IFE. Y si llegas a olvidarlo, por ningún motivo debe tener un foco rojo parpadeante.
  6. Llenar las urnas de billetes y ponerles un letrero afuera que diga "Propinas".
  7. Ponerte una máscara de Carlos Salinas de Gortari.
  8. Preguntarle a los votantes, ¿Sabe usted lo que le pasó al último que no votó por Madrazo? mientras se golpea la palma de la mano con el puño cerrado.
  9. Diseñar un letrero que diga Donadores de órganos y votaciones aquí para ponerlo afuera de la casilla.
  10. Ir disfrazado de Doctor Simi.
  11. Lanzar nachos con queso caliente a alguien disfrazado de Doctor Simi.
  12. Ir crudísimo a votar, y vomitar las urnas.
  13. Ponerte turbante, y poner una mesita con una bola de cristal encima con un letrero que diga: Se predicen los resultados de la elección. Cobrar una nada módica suma, y cuando algún incauto contrate nuestros servicios responderle Gane quien gane, nosotros perdemos.
  14. Votar por San Cantinflas.
  15. Ayudar a viejitas que no saben doblar su boleta, ni depositarla en la urna.
  16. Hacer tortas con hongos alucinógenos y ofrecerlas a cambio de votos por el PRD.
  17. Regalar copias de La República, de Platón a todos los candidatos.
  18. Recibir a todos los empadronados de la tercera edad con la frase ¿Así que usted quiere ser candidato a eutanasia?
  19. Enviarle unas píldoras del día siguiente al candidato del PAN. No, algo peor: Enviarle unas píldoras de los cincuenta años siguientes, y decirle que todavía se las puede tomar (sin decirle que son de cianuro).
  20. Y nunca de los nuncas, por favor, NUNCA seas funcionario de casilla ni representante de partido.

Si votaste o botaste, es muy tu bronca. Yo nomás te paso estos tips al costo y me voy a tomar mi biberón de chocomilk.

Atte.
BadBit