Terminator Salvation (1/2)

Es imposible para un blog que anuncia en su encabezado que habla de inteligencia artificial no tratar el tema de la reciente película Terminator Salvation (2009).

Las objeciones en contra la viabilidad de la inteligencia artificial surgieron casi desde los orígenes del campo. El matemático Alan Turing, pionero en la investigación de este tema, clasificó estas objeciones en 1950.

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Él fue responsable del tan citado Test de Turing, un método para determinar si una máquina está pensando o no. Variaciones de este test pueden encontrarse en internet bajo el nombre de CAPCHA, y sirven para diferenciar a un ser humano de una máquina.

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En el cine y literatura, una representación clara es el test de Voight-Kampff en Blade Runner.

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Este test tiene sus orígenes en una afirmación de René Descartes en su Discurso del método:
Y aquí me extendí particularmente, haciendo ver que si hubiese máquinas tales que tuviesen los órganos y figura exterior de un mono o de otro cualquiera animal, desprovisto de razón, no habría medio alguno que nos permitiera conocer que no son en todo de igual naturaleza que esos animales; mientras que si las hubiera que semejasen a nuestros cuerpos e imitasen nuestras acciones, cuanto fuere moralmente posible, siempre tendríamos dos medios muy ciertos para reconocer que no por eso son hombres verdaderos; y es el primero, que nunca podrían hacer uso de palabras ni otros signos, componiéndolos, como hacemos nosotros, para declarar nuestros pensamientos a los demás, pues si bien se puede concebir que una máquina esté de tal modo hecha, que profiera palabras, y hasta que las profiera a propósito de acciones corporales que causen alguna alteración en sus órganos, como, verbi gratia, si se la toca en una parte, que pregunte lo que se quiere decirle, y si en otra, que grite que se le hace daño, y otras cosas por el mismo estilo, sin embargo, no se concibe que ordene en varios modos las palabras para contestar al sentido de todo lo que en su presencia se diga, como pueden hacerlo aun los más estúpidos de entre los hombres; y es el segundo que, aun cuando hicieran varias cosas tan bien y acaso mejor que ninguno de nosotros, no dejarían de fallar en otras, por donde se descubriría que no obran por conocimiento, sino sólo por la disposición de sus órganos, pues mientras que la razón es un instrumento universal, que puede servir en todas las coyunturas, esos órganos, en cambio, necesitan una particular disposición para cada acción particular; por donde sucede que es moralmente imposible que haya tantas y tan varias disposiciones en una máquina, que puedan hacerla obrar en todas las ocurrencias de la vida de la manera como la razón nos hace obrar a nosotros.
Turing era homosexual, y a pesar de haber colaborado con el gobierno inglés en la decodificación de los códigos de encripción nazis, fue discriminado por sus preferencias y después de un juicio donde no creyó necesario defenderse, se le dieron dos opciones: Ir a la cárcel o someterse a un tratamiento hormonal que eliminaría sus preferencias "patológicas" (junto con el resto de su sexualidad). Turing optó por la segunda opción. Fue un desastre: Las inyecciones de estrógeno le provocaron el crecimiento de los senos, aumento de peso e impotencia.

En 1954 fue encontrado sin vida en su sótano de su casa con una manzana mordisqueada en la mano. Estaba contaminada con cianuro.

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Algunos especulan que éste es el origen del logotipo de Apple Computer Inc., pero no hay evidencia que lo sustente. Otras fuentes añaden que el arcoitis representa el "orgullo gay". Infundios. (Actualmente, existe un movimiento que intenta lograr que el gobierno inglés se disculpe por la persecución injusta hecha a Turing.)

Dentro de las objeciones presentadas a la inteligencia artificial, Turing habla de la llamada "objeción de las cabezas en la arena": Si hay máquinas pensantes, existe la posibilidad de que piensen mejor que nosotros, se rebelen y nos dominen. Este miedo a nuestras propias creaciones puede rastrearse a obras como Frankestein (1818). El "jugar a dios" y pagar las consecuencias es uno de los temas más antigüos de la ciencia ficción y, por lo tanto, del cine.

The Terminator (1984) es una de las versiones más logradas sobre el tema. Ataca directamente una de las objeciones catalogadas por Turing: En la cinta, una red mundial llamada Skynet adquiere conciencia, se rebela contra los humanos y comienza una operación de exterminación. Debido a que los sobrevivientes de la catástrofe nuclear iniciada por Skynet lograron hacer refugios subterráneos para ocultarse y sobrevivir, las máquinas respondieron con el desarrollo de robots humanoides con piel humana para infiltrarse en las bases y exterminar a todos los humanos dentro de ellas. Éstos cyborgs eran prácticamente indestructibles.

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Un hacker del futuro, de nombre John Connor, había adquirido el suficiente conocimiento técnico y la estrategia para vencer a las máquinas encontrando sus debilidades. Después de atestar varios golpes duros a Skynet, las máquinas decidieron tomar medidas drásticas: Inventar una máquina del tiempo para enviar un Terminator al pasado y asesinar a la madre de John Connor, previniendo cualquier posibilidad de derrota.

Los humanos descubrieron el plan demasiado tarde, cuando encontraron la máquina del tiempo, el Terminator ya había sido enviado. Como medida preventiva, enviaron a un soldado para proteger a Sarah Connor, y posteriormente destruyeron la máquina para prohibir más viajeros.

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La trama es redonda y bien ejecutada. James Cameron contaba con un presupuesto minúsculo, pero esto no evitó que The Terminator se convirtiera en una de las mejores películas de ciencia ficción. Estoy seguro de que Cameron estaba familizarizado con las ideas de Turing.

Uno de los puntos fuertes en la trama es la contraposición Eros/Tánatos. Dos grandes fuerzas son las que luchan en el filme: La vida (el hombre) y la muerte (el robot). El primero luchará hasta su último aliento por salvar a Sarah Connor (y por lo tanto a la humanidad) y el segundo por matarla. Incluso cuando el robot está partido por la mitad y ya sin piel, estira el brazo para estrangularla.

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Los Ángeles después del apocalipsis nuclear.

Las secuelas no han añadido gran cosa más que efectos especiales y agujeros en la trama. En la segunda película son dos robots los que luchan. ¿Cómo es posible que hayan viajado por el tiempo si la máquina ya había sido destruida? Además, si lograron enviar a otro Terminator, ¿qué impide a Skyney enviar diez mil más?

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Pero es la cuarta entrega de la saga, Terminator Salvation, la que es más insultante. También intenta hablar de inteligencia artificial pero está plagada de estupidez natural. Con este tipo de productos, y al ver cómo actúan los personajes de la película, no es de extrañar que las máquinas quieran exterminarnos.

(Continuará.)

4 comentarios:

roche dijo...

Me encanta este post! no pensé que fueras a ir taaan a fondo. Personalmente no esperaba ver la proxima Blade runner pero tampoco salí vomitando del cine...tiene escenas muy cool y soy una nostalgica...me encantó ver el origen de la cicatriz de John Connor ;p

Se que es inutil pedirte un poco de piedad en estos temas. Saludos! :p

Anónimo dijo...

Me ha molado tanto Terminator Salvation que espero hagan otra parte, Terminator es un acierto.

Zaho dijo...

a Anonimo:
Si vas a decir que algo es un acierto es mejor que expongas argumentos mas razonables que "me ha molado", claro que si eres un seguidor superfluo de las peliculas de explosiones y accion sin sentido pues vale, quedate con las siguientes dos porquerias que siguen de Terminator. Provecho.

Por cierto, me gustaria saber que opinas sobre la tercera de esta saga, badbit?

BadBit dijo...

Me adelantaré un poquito: Tanto la tercera como la cuarta entrega tienen muchísimo miedo de James Cameron y las primeras dos partes. No se atreven a imaginar, están siempre preocupadas por lo que James Cameron va a pensar.

El resultado es que se limitan a repetir lo mismo que ya vimos en las otras con la esperanza de despertar la nostalgia del espectador.

Error.